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Texto:
Asier R.
Fotos:
www.thedeltasaints.com
En
pocos días hemos disfrutado de dos muy buenos conciertos,
The Pine Hill Haints y
The Delta Saints, ambos muy
diferentes entre si. Hoy nos vamos a centrar en
The Delta Saints, teniendo en
cuenta lo muchísimo que ya hemos hablado de los maravillosos Pine
Hill Haints.
Cual fue nuestra sorpresa cuando nos encontramos con una sala con
muy buena entrada (hay que tener en cuenta que tocaban en nuestra
ciudad el mismo día que Marah)
al tratarse de un grupo que de momento tan solo tiene en su
trayectoria, dos E.P.s, ambos de gran calidad, por cierto.
Pero vayamos al grano. Aún más jóvenes de lo que pensábamos, sólo su
apariencia lo delató, y tal vez cierta actitud sobre el escenario.
La de un grupo de breve trayectoria cuyos componentes disfrutan unos
de otros, casi con cierto candor. Por supuesto, son un grupo
perfectamente compenetrado, con cierta actitud romántica hacia la
música que ejecutan, creo por eso que en ellos no hay solamente
tradición, a pesar de provenir de Nashville, también la alegría de
estar descubriendo algo nuevo y de dejarse sorprender unos por
otros.
Los máximos exponentes de esto que comento, tal vez fuesen su
harmonicista y su cantante, este sentado como los viejos hombres del
blues y con del dobro en casi toda la actuación, salvo en los
momentos que sacó de la parte de atrás del escenario una pequeña
guitarra que sonaba como un trueno. El primero cantando cada una de
las canciones, dejándose llevar por ellas, concentrado e intenso
escuchando a cada uno de sus compañeros. El segundo encantado cada
vez que su guitarra solista se dejaba llevar, tanto con el
instrumento como bailando con sus pies al aire.
Si
alguien se pregunta, cómo es su sonido en directo, por supuesto,
tiene todas las características que encontramos en su sonido
enlatado. Un cantante que brilla con luz propia, de los que hacen
que la vena de su cuello se hinche, para disfrute del personal
concentrado, muy, muy excitante. Además, y eso también choca un
poco, con la sangre fría de hablar tranquilamente entre canción y
canción, intentando hacer caso omiso de las barreras lingüísticas,
ya sea presentando las canciones, hablando de sus orígenes o
contando pequeñas anécdotas de sus gira por Europa. Un guitarra
solista imaginativo y bastante desinhibido, perfecto compañero del
harmónica, cosa que se demostraba en los juegos musicales que se
traían entre ellos. Esto produce un sonido robusto, salvaje por
momentos que se deja llevar por las “jams” pero no de forma excesiva
y sí muy efectiva ya que las canciones vuelan pasándose en un
santiamén.
Como es normal con solo dos E.P.s, sonaron buena parte de sus
canciones, amén de versiones y canciones de su próximo nuevo disco.
Hay que tener en cuenta que fue un concierto largo (casi hora y tres
cuartos) y es difícil quedarse con solo una parte. Por diversos
motivos, me quedo con “Momma” una canción que invita a vocear como
alma que lleva el diablo, cosa que por supuesto ocurrió, con el
público muy volcado. De lo mejor de su repertorio. Por otro lado, “A
Bird Called Angola”, esta la elijo por la excitación que produce
entre el público, que ya la pedía antes de que la tocasen, con lo
cual suponeros la alegría cuando llegó. Y por último, tal vez mi
preferida del concierto, una canción de su próximo álbum, que si no
entendía mal se llama “Dead Letter …”, y que a más de uno nos dejó
con la boca abierta con ese final torrencial, que te hace mover las
piernas muy a pesar de ti mismo, como si estuvieses poseído y que
pulsa esa cuerda en tu estómago que te mantiene tenso, mientras la
están ejecutando. Si habéis tenido esa sensación en algún concierto
(espero que sí), ya sabéis de lo que hablo, sensación que solo tiene
una cosa mala y es que se termina con la canción. Si este es el
futuro que nos espera con este grupo, no se puede más que llorar de
alegría.
¿Las versiones? “Hard to Handle” y “Johnny B. Good”.
¿Qué os pensabais?
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