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Texto:
Ruth Bautista
Fotos archivo (Wintercase 06):
Juan Aguado
A The Veils
los vimos en
noviembre del 2006 en la Joy Eslava. En su día nos dejaron muy buen
sabor de boca, pero la razón que nos lleva a verlos de nuevo es que
vienen acompañados de Basia Bulat. Su magnífico álbum debut,
Oh My Darling, nos dejó cautivados hace un par de años y no
podíamos dejar de acudir a una cita tan atractiva como inesperada.
Muy temprana, a penas a las nueve y cuarto, apareció en el
escenario y para nuestra sorpresa lo hizo completamente sola (el
álbum es coral). Pronto nos presentó a su amiga Alison, quien salió
a acompañarla al violín en “Snakes and Ladres”. Apenas fue un
aperitivo de un concierto, pues no estuvieron sobre el escenario más
de veinte minutos, en los que presentó algunas de sus nuevas
canciones, que verán la luz el próximo otoño, como la alegre “In The
Night”, con la que cerró su actuación. Basia aprovechó para cambiar
su guitarra por un pequeño “arpa” y le pidió a Finn Andrews que
subiera al escenario para acompañarlas en la batería. Dulce final.
Estuvo simpática, esforzándose con su español para comunicarse con
el público de la sala, que a esa temprana hora ya estaba concurrida.
Nos comentó que intentará volver a finales de año para presentar el
que será su nuevo álbum. Esperamos que para entonces pueda venir más
acompañada y así sacar más jugo de sus preciosistas temas.
No tardaron mucho en salir The Veils. El ya mencionado Finn,
Sophia Burn, Dan Raishbrook y Henning Dietz, a quienes esa noche se
unió una corista con poca gracia que apenas duró sobre el escenario
unas pocas canciones. A diferencia de su última actuación en Madrid,
esta vez sonaron algo más decaidos y descompuestos. En especial Finn
Andrews, desmejorado, más delgado si esto fuera posible y con un
halo a su alrededor en tonos oscuros. De su último trabajo, Sun
Gangs, presentaron gran parte de los temas, como “Tree Sisters”,
“The Setter” o “Sit down by the fire”. Del anterior, Nux Vomica,
interpretaron “Jesús for the Jugular”, “Not Yet” o el tema que daba
título al disco. Con su espectacular voz, Finn interpretó las
canciones con semblante dolorido e hizo un parón a mitad de
concierto para sacar dinero y pedir que alguien le acercara un
tequila de la barra, quizás para ayudarle a entrar en calor.
Para aportar algo de luz a esas tinieblas invitaron a subir
al escenario a Basia de nuevo, quien les acompañó a los coros en dos
de sus temas más animados, “The house she lived in” y “This can’t go
on”. Pocas concesiones más hubo a la alegría.
Para los bises Finn volvió al escenario armado en solitario
con su guitarra. El ambiente estaba ya más caldeado y se atrevió a
preguntar al respetable qué querían que tocara. Como la mayor parte
de las respuestas sugerían temas antiguos, hizo caso omiso, y dio
paso a “Larkspur” del último trabajo y nos explicó que este tema
expresa su necesidad de escribir. Tras él, concedió una versión
tristona de “The tide that left and never came back” que puso fin a
la noche.
El concierto fue la excusa perfecta para dedicar unos días
a escuchar la música de The Veils. Brillante y completa. La
jovialidad que transmiten muchos de sus temas deja patente que la
noche del Moby Dick, de aires atormentados, es tan solo una de sus
facetas.
Curiosa paradoja que no se nos acreditara al fotógrafo y
sin embargo pocos días después ya se podían encontrar en algún blog
un par de videos robados de la actuación. El mundo al revés.
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