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Texto:
Asier R.
Fotos:
www.theshackshakers.com
Definitivamente, lo de este grupo no es ni mínimamente
normal. No ya por su combinación musical, que bebe de varias fuentes
conocidas hasta amalgamarse en un híbrido genial, como por su
espectáculo.
Ahora ya lo puedo decir, son de lo mejorcito que he visto
en mi vida. De hecho, por mucho que busquéis, jamás encontraréis un
frotman o líder de una banda tan ingenioso e incluso salido de madre
como el coronel Wilkes, cantante, armonicista, actor y hombre
espectáculo que derrocha energía, sudor, violencia, buen humor,
saber hacer y talento a raudales. Artista en estado puro que es
capaz de dejar atrás a un guitarrista tan salido de madre y macarra
como es David Lee.
Tal vez lo peor de todo sea la incapacidad de haceros
llegar la grandeza de este grupo en directo, ya que por mucho que os
podamos contar, es innegable que solamente serán cuatro o cinco
anécdotas sin poder explicar la intensidad de cuatro músicos, mejor
dicho, MÚSICOS con mayúsculas, que hacen de sus actuaciones en
directo algo tan único e intenso como un café aderezado con grandes
cantidades de opio.
Y es que cuando estás viendo semejante espectáculo, de lo
único que llegas a darte cuenta es que delante de ti, por mucho que
lo parezca, no hay un dibujo animado unido a un marciano de carne y
hueso, sino auténticas personas.
Detalles: C J Wilkes pidiendo dinero con un guante de
pordiosero tirado por el público, a su ya mencionado guitarrista, y
recibiendo un lapazo en esa mano por parte de ese. Otro: el cantante
metiéndose dentro de la camiseta de una persona del público ¡con
éste dentro! Más: lanzamiento de confeti a discreción (algo ya
utilizado por Tom Waits, artista con el que tienen muchos puntos de
unión). Y no seguimos, porque es imposible describir los bailes, el
arrancarse cabello, los lanzamientos, la unión con el público (por
cierto, un diez para este último), las múltiples expresiones…
Y del repertorio, pues qué decir: que daba igual lo que
tocasen, de hecho, sin música casi hubiese resultado igual de
excitante, pero allí, en la sala El Sol, quedaron para el recuerdo
“Bullfrog Blues”, “Agony Wagon”, “Gipsy Valentine” (esta,
apocalíptica), “South Electric Eyes” (intensísimo final), “Blood on
the Blue Grass” y tantas otras de sus espléndidos álbumes.
Y vamos a dejarlo aquí. Os aseguro que he disfrutado de
grandes conciertos últimamente, pero no he visto tales caras de
satisfacción en todos los asistentes (incluido yo) en ninguno de
ellos. Th' Legendary Shack Shakers son un punto y aparte ahora mismo
y no debéis dejar de vivir una experiencia tan ultraterrenal (en
muchos sentidos) como ésta.
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