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Texto:
Juan Aguado
Fotos:
Ruth Bautista
keep on keepin' on, gotta keep the dream alive
keep on keepin' on, gotta make it not just try
Con éstas estrofas de “Let’s Make History”
empezaron los suecos The (Internacional) Noise Conspiracy su
concierto en la sala anteriormente conocida como Arena en la ciudad
de Madrid. Bien es cierto que se han escrito bastantes chorros de
tinta acerca del último trabajo de los
de Umeå, que si
el barbudo Rubin a las teclas lo ha conseguido esta vez (entre los
huecos que le dejaba la faraónica preproducción de la vuelta al
tedio de Metallica), que si era imposible que levantaran cabeza
después de la indiferencia que dejó frío a la mayoría con su
anterior Armed Love…, que si el mensaje en el que se apoyan
es una mera impostura con un tinte de antisistema para todos los
públicos, etc…
El discurso de los Lyxzen y compañía se torna de un
carácter positivista que es aún más imprescindible en los
tormentosos tiempos que vivimos, en los que han desaparecido todas
las redes de seguridad a las que nos habíamos acostumbrado de una
manera ficticia, pues realmente nunca estuvieron ahí. Llaman a la
unión de los que siempre salen perdiendo, ya sea en los suburbios
industriales de una perdida ciudad sueca, en un barrio deprimido de
Baltimore o en la misma Martorell, internacionalismo necesario y
movilización global.
Pero centrémonos en el concierto que nos ocupa. Con el
tiempo justo llegamos a una sala que presentaba una entrada bastante
lejos del sold out, pero aún así, como nos tienen bien
acostumbrados, no dejaron nada para el día siguiente. Con un volumen
atronador que dejó secuelas en nuestros oídos durante días, salieron
al escenario en la formación de directo de cinco componentes, con un
Dennis Lyxzen al frente dispuesto a comerse el micro y a hacerse una
maratón de carreras y saltos en un metro cuadrado. Pues la puesta en
escena de T(I)NC es arrolladora, explotando el máximo de sus
instrumentos acompañado todo de un despliegue físico plenamente
adrenalítico.
Como hemos comentado empezaron con
“Let’s Make History” del penúltimo trabajo, Armed Love, quizás
el más melódico, accesible y pegadizo de su carrera. Para todos
aquellos que esperaban un guiño a los viejos tiempos (greatest
hits según el propio Lyxzen) quizás se llevaron una desilusión,
pues del energético Survival Sickness sólo tocaron “Smash It
Up” a principios del concierto y el resto del set estuvo poblado de
material más reciente. Lo que nos presentaban es The Cross of my
Calling, trabajo muy pulido y cuidado (ay, Rick Rubin, casi te
pasas…) y que muestra una clara evolución del grupo, que pasa del
crudo garage de los primeros tiempos a rozar sonidos adultos como el
soul, coqueteando por momentos con el sonido puramente stones y
destilando unas efluencias psicodélicas por momentos, sobre todo a
nivel de teclados. Este nuevo material tuvo el protagonismo a lo
largo de la noche, con la poderosa “Assassination of Myself” para
empezar, “Washington Bullets” carne de directo con un coro
superpegadizo, “Child of God” y “Boredom of Safety” que son muestras
perfectas de los nuevos derroteros que toma el grupo, en la primera
con unos teclados que recuerdan fácilmente a The Doors y en ésta
ultima con una intensidad creciente al final que alcanza su cenit en
la versión de estudio gracias a la fiereza de Lisa Kekaula de The
Bellrays que acompaña en las voces. Pero en este último trabajo
también nos encontramos genuino sonido marca de la casa, del cual
nos brindaron “I Am the Dynamite” y “Hiroshima Mon Amour”.
Para el metraje final dejaron una traca de
nuevos clásicos, con los que nos dejaron a todos con un agradable
sabor de boca, del tiron “Capitalism Stole my Virginity” y “Like a
Landslide” y tras una pequeña parada táctica “Black Mask” y “Up for
Sale” para acabar.
Fantástico grupo de estudio, que en directo
da lo mejor de sí, ya sea ante treinta mil personas que ante
cuarenta, dignos de ver y escuchar.
http://www.internationalnoise.com
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