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WOVEN HAND

Madrid, Sala Caracol,

9 de diciembre

 

 

 

 

Texto: Rock in Chains

  

Al contrario que el propio  concierto de Woven Hand, escribir sobre él, va a ser muy sencillo. Primero quiero dirigirme a los conocedores de este grupo, probablemente los más que lleguen a leer esto. El pasado jueves se pudo comparar a Woven Hand consigo mismo, porque simplemente hizo notar las múltiples facetas de su música. Me explico: puedes pensar que Woven Hand hasta la fecha tiene dos tipos de discos, unos más directos, como es el caso de Ten Stones o incluso Woven Hand y otros más ambientales, caso de Mosaic o Blush. Es decir, el primer grupo de discos es de esos que te puedes poner a todas horas (siempre bajo el prisma Woven Hand, claro), más accesible. El segundo es para determinados momentos. Todos disfrutables, pero no igualmente. En resumen, con los segundos, si no lo escuchas cuando quieres, tienes que poner más de tu parte.

 

¿Tiene que suponer un concierto un esfuerzo para el oyente? No lo sé. Está claro que el oyente medio de Woven Hand, no es el oyente medio, sin querer ser elitista. Y Woven Hand puede ser de todo, menos pop (sin querer menospreciar). Así que el grupo en este caso, no lo puso fácil ya que se podría decir que su apuesta fue con un concepto mucho más cercano a ese segundo grupo de discos del que he hablado.

 

Si tomamos esta situación, está claro que ir al concierto es un momento impuesto: es decir, tu no has puesto el día, ni la hora, y te puedes juntar con gripe, cansancio o lo que sea. Puede ser que vayas también en el mejor de tus momentos. Mi opinión en estos casos, y yo mismo podría discutirlo conmigo, es que lo fundamental son las ganas. Que te apetezca ver al grupo.

 

Pues bien, algunos veníamos de presenciar hace dos años en Bilbao un concierto que solamente puede tildarse de absolutamente sublime. He visto muchos conciertos y aquel fue de los mejores. Así que había toneladas de ganas.

 

En este caso, ya de entrada se veía un cambio que puede parecer banal pero es importante: no había dos guitarras, Dave tenía la única (cuando no cogía otro instrumento, tipo mandolina, pero más medieval, a su manera), y le acompañaban los teclados sustituyendo aquella. Pero es curioso que el aporte fundamental, y eso es algo que conecta ambos conciertos, fue esa base rítmica que es demoledora. Para algunos con demasiado volumen. Para mi, la sensación es que estaba al nivel que el grupo quería (es una sensación, claro).

 

El resto fue muy distinto. Dejémoslo claro: disfruté y mucho, en primer lugar por tener la ocasión de presenciar un concierto completamente diferente. Donde hubo épica y rock, en este caso hubo misticismo. Y coitos interruptus, sí. Pocas veces continuaron con esa aberración apocalíptica que son esos desarrollos absolutamente épicos, sin interrumpirla para que Edwards se dejase llevar, aunque luego se volviese a retomar. Fue el caso de tal vez lo mejor del concierto: “Your Russia” y “Tin Finger”. Aunque hay que admitir que a la vuelta de los cánticos indios, en los bises, escuchar “Whistling Girl”, mucho más acústica, fue una delicia, acompañada de percusión extra y un casi imperceptible instrumento de cuerda.

 

Hace poco lo comenté con Lanegan. El caso con Woven Hand es parecido. Hay que verles en directo al menos una vez. Da igual qué faceta os enseñe. De hecho, olvidaros de que habéis escuchado sus discos porque en directo su sonido es enormemente distinto. Tal vez el disco que más justicia les hace sea “Ten Stones” pero es tan solo un acercamiento. Estamos ante ese ente que tanto nos gusta: discos y directos, muy diferentes. No es solo esa base rítmica fundamental por su presencia. Es la libertad absoluta de dejarse llevar, con la guitarra, las improvisaciones más interpretativas (o sentidas aunque parezcan excesivamente teatrales), la rara intensidad que se genera,…muchos pequeños detalles.

 

No os voy a engañar, preferiría que alguien que los ve por primera vez se enfrentase a un concierto parecido al del café Antzokia en el 2008. Y hubiese sido el tipo más feliz del mundo si es lo que nos hubiesen presentado, igual que puedo disfrutar veinte veces de la misma actuación de AC/DC, pero encontrarte con un tipo tan versátil y a la vez siendo él mismo es muy grande. Y sea como sea, en todos sus conciertos alcanza auténticos momentos de gloria.

 

Esto no quita para que hubiese partes en las que desconecté. Sí. Ciertos momentos improvisados, con Eugene más en su mundo que nunca (ha sido el concierto que más fuera de sí le he encontrado, incluidas cualquiera de las cuatro filmaciones que he visionado), fueron excesivos. ¿Pero acaso es un problema? Sin una cosa no hay otra, al menos en este concierto y hay una cosa completamente objetiva con este grupo: que son únicos, un mundo aparte, mágicos y toda una experiencia. Ojalá vuelvan pronto.

 

Aparte digo, para los amantes de los set list: que predominó, Consider the Birds junto a The Treshingfloor del cual “Raise Her Hands” fue una de las gemas. De Ten Stones “Kingdom of Ice” que no la reconocí hasta bien entrada, o caso terminada la canción, es decir poca presencia. He oído quejas de su voz pero creo que lució muy, muy bien. Que tengas un tipo en la parte de atrás del escenario cubriendo voces, no quiere decir que estés mal, máxime cuando al pobre hombre ni se le oía casi. Mosaic también tubo buena presencia, y “Winter Shaker” es de lo mejor de ese disco, pero ya he comentado mi preferida. He leído por ahí que tocó una de Joy Division, pero no tengo el gusto. Me lo creo. Tan solo tenéis que escuchar esa joyita que es “Hoarse” de 16 Horsepower para ver qué versiones se puede sacar de la manga este tipo de gente Creedence Clearwater, Joy Division y The Gun Club, sin despeinarse y todas ellas en un mismo disco.

 

http://www.myspace.com/wovenhand

 

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