|

 |
Texto:
Rock in Chains
A eso de las diez y media se empieza
a escuchar desde la puerta de entrada a la sala El Sol unos sonidos
de garaje, blues, rockabilly, soul, son The Hall Monitors
desde Baltimore, en el papel de teloneros, un cuarteto con chico y
chica (Kathleen) al frente del grupo en la voz y las guitarras.
Tienen pinta de treintañeros y su directo tiene mucha fuerza, en la
parte central del show sube Scott McCaughey a cantar con ellos
(parece existir mucha complicidad), y en la parte final se marcan
una versión del G.L.O.R.I.A., acabando con los dos guitarristas
entre el público. Muy buena elección para ir calentando el ambiente.
Sin hacerse demasiado de esperar
aparecen en escena las estrellas de la noche, como curiosidad
McCaughey porta un gorro de piel de tejón o algo así, a lo Jeremiah
Johnson. El concierto comienza con “Get outta my cave” de su
aclamadísimo disco The Men Who Loved Music, se van sucediendo
canciones de su último trabajo como “The guilty ones”, “Lamp
industries”, “Turning back again” combinándose con canciones
antiguas como “Sittin’ on a pitchfork”, “Telephone tree”, o “Looking
around” de su disco “Electric Bird Digest”. El concierto es un no
parar, además la sala está hasta arriba, hay público hasta en el
hall de la sala, todo el mundo esta super entregado, sobre todo
cuando suenan los temas más acelerados y clásicos como “When the
girls get here”, “Hank, Karen and Elvis”, “Two Brothers”, o
“Tomorrows gone (and so are you)”.
Otra de las anécdotas divertidas del
concierto está en la batería de Tad Hutchison, que tiene un platillo
en posición vertical enfrente de su jepeto, que esta sujeto por un
palo de caña que se balancea hacia él cada vez que pisa el pedal del
bombo. Siguen sucediéndose la bromas y comentarios sarcásticos entre
canción y canción, cosa en la que son especialistas, ahora le toca
el turno a “Go blue angels go”, y otra más tranquila “If you believe
in Cleveland” ambas de su último disco, y la reivindicación de Scout
McCaughey hacia la cerveza mahou, que parece que le gusta más,
aunque sabemos que en su concierto en Vitoria lo que más tilín le
hacía era el pacharán. Llegamos a la parte final con canciones como
“I got my mojo working (and i thought you’d like to know)” y el
público enfervorecido con los desvaríos guitarreros de Kurt Bloch.
Una hora y cuarenta y cinco minutos que no deja indiferente a nadie,
ni si quiera a los que éramos menos iniciados en el grupo. Salimos
todos, sudaditos y contentos.
http://www.myspace.com/theyoungfreshfellows
|