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AZKENA 10

 

Viernes 25 de junio, Vitoria

Dan Baird

 

 

 

 

 

 

El Vez

 

 

 

 

 

 

Imelday May

 

 

 

 

 

The Damned

 

 

 

 

 

 

 

Kiss

Texto: Asier R.

 

Vayamos al grano. Segundo día, casi la misma intensidad. Empezamos con  Dan Baird y sus Homemade Sin, su horario, al igual que el día anterior con Th´ Legendary Shack Shakers, no era el apropiado pero, ¡qué más da!. Me quedo con dos cosas: una de ellas es la sensación de que estos tipos disfrutan enormemente lo que están haciendo, música de entrañas, cosa que se demuestra con un Dan Baird en calcetines: por supuesto, es como tomarse una buena copa de patxarán, cuanto más cómodo mejor sienta y así es su música. Segundo, la atómica, pero atómica de verdad, versión de Crooked Smile, con un Warner E. Hodge al que casi tuvieron que parar porque se marcó  unos cuantos solos en la canción llenos de ganas, pasión, improvisación y talento. No sé si es arte pero es genuino rock ´n´ roll. Un placer.

 

Tan bien se lo estaban pasando Dan Baird y secuaces que se pasaron, sobradamente, de su tiempo, cosa que perjudicó a El Vez, pero personalmente tuve una dosis suficiente, no porque resultase pesado ni nada por el estilo, al contrario, se mostró muy gallardo y reivindicativo: primero al versionear “In The Ghetto”, donde algún fan límite probablemente estaría pensando en saltar a asesinarle pero a mi me resultó muy cachonda con ese spanglish que no sé oía del todo bien en la carpa. Reivindicó el pop español de los 60´s, 70’s y 80´s con el “Eres tú” de Mocedades, ¡ja!, y por supuesto, no faltó el “Volver, volver” canción que me hizo recordar a Los Lobos hace un par de años y cuyo concierto también acabó pareciendo una verbena. En este caso, sin la misma reacción bailarina, vociferante del público.

 

Y por supuesto, mi mujer preferida del rock en estos últimos años, Imelda May, no falló. Por supuesto, la vimos en la Plaza de la Virgen Blanca, que cada año está más bella y tiene más encanto. Justo como Imelda. Efectivamente, como me comentaron, ni siquiera suda en los conciertos pero la intensidad que consigue, el entretenimiento y la fascinación, con unos simples movimientos, probablemente sacados de alguna película y con canciones vomitadas con una clase y pasión inigualables lo son todo. Se olvidó de esos temas que silencian sus conciertos y fue a su vertiente más rock y así sonaron sus nuevas canciones, incluido su single “Psycho”,  al igual que la versión de “Train Kept a Rollin´”. Consiguió no obstante que el público susurrase con ella el “Tainted Love”. Y si hubo una cosa que diferenció su actuación por la tarde en el festival de la mañanera fue que en la primera perdió todo el decoro en su estilo vocal y finalmente adoptó el estilo más arrabalero que con cuentagotas podríamos encontrar en “Smoker´s Song”. Vaciada y con gusto.

 

Y nuestro siguiente paso fueron The Damned. Puedo ser objetivo en parte. Con un sonido bastante bueno, con un sonido mucho más cercano al gótico que al punk, o un gótico-rock si os gustan las etiquetas, disfruté muchísimo con su teclista. Al igual que Dave Banian que estuvo inmenso, otro que lo dijo tal cual: “Es un enorme placer ser parte de uno de los carteles más eclécticos en los que se puede escuchar de todo, folk, punk,...”, poco más o menos fueron estas sus palabras, y acertó. Ellos también acertaron con la sorpresiva versión de Love, “Alone Again Or”, que si bien es inigualable, por inesperada, fue un auténtico gusto para los oídos. Y por supuesto, el clasicazo “New Rose” que, esta vez sí, sonó agresiva sin ningún tipo de aditamentos. A media función, lo mejor era fundirse en las primeras filas, momento en el que esto se vuelve aún más subjetivo, como ya ocurriera el día anterior con  Airbourne, para saltar y fijarse en el andar sin rumbo por el escenario de Captain Sensible.

 

He aquí que nos encontramos frente al escenario grande de nuevo, y está ese tipo con pelos tan característicos y sombrero sin par, Slash. Con él no hubo decepción porque tampoco llevaba ningún tipo de expectativas. Su segundo álbum, “Ain´t Life Grand”, sin pretensiones, pero con pasión, tal vez sea excesivamente largo pero hay grandeza en él. El último, uf, es aburrido y su concepto es muy parecido al álbum en solitario “Iommi” del genio de Black Sabbath (sonido ligeramente actual, colaboraciones de cantantes de lujo, …) pero no le llega ni a la suela. El de Slash suena aburrido sin más. Y su concierto, pues tuvo fases. Como no tengo ningún problema con Velvet Revolver, disfruté de su mínima aportación al set-list, pero sin duda fueron “Rocket Queen”, “Civil War” o “Paradise City” de los vituperados pero absolutamente clásicos, Gun´s ´n´Roses , las que se llevaron todo el gato al agua. Myles Kennedy, el cantante, me pareció un tipo que hacía muy bien de “impersonator” de Axl, Scott Weiland e incluso Ian Atsbury. Pero lo que claramente define este concierto fue lo que me dijeron en una palabra: “Karaoke”. Que yo disfruté (mucho) a ratos.

 

Y llegamos al grupo que la inmensa mayoría esperaba ese día: Kiss. ¿Qué puedo decir yo? Pues en primer lugar, se pueden decir cosas muy positivas y muy negativas. De estas últimas, lo de siempre, que siempre hacen lo mismo, etc. El mismo sambenito que a AC/DC. Personalmente no tuve ningún problema en ver dos conciertos parecidísimos de Imelda May. ¿Qué más da ver dos conciertos muy parecidos de Kiss? ¿No revisitamos clásicos del cine? ¿no releemos? Pero bueno, esto es un tema que no lleva a ninguna parte. Me divertí. Me esperaba más. Sí, en mi mente, y sé que está mal, comparaba este concierto con el de Alice Cooper del año pasado, que los que habéis leído aquella crónica, sabréis que me pareció sublime, pero también es cierto que prefiero su cancionero. Me sorprendió que sigan siendo tipos tan entregados, o tan profesionales, según se mire, especialmente Paul Stanley. Y me gustó la majestuosa pose de Gene Simmons, ante un público que estuvo muy apático, y eso es así, del que sacaba ovaciones simplemente con cruzar los brazos y mirar de soslayo. Con “Detroit Rock City” en los bises la cosa despegó para no aterrizar hasta llegar al confeti festivo de “Rock ´n´ Roll All Night” pero yo me quedo con ese punteo de 100.000 years que se me sigue clavando en el cerebro.  Un concierto que perdía ritmo a veces pero que te deja escupiendo papeles volantes con una sonrisa.

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