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Vetusta Morla

Catpeople

Josele Santiago

Russian Red


Russian Red y The Sunday Drivers

The Sunday Drivers |
Texto:
Ruth Bautista
Fotos:
Juan Aguado
21 de junio, domingo por la mañana, calor de justicia y
mucho sol. Como becerros a la entrada del matadero, bien ordenados y
tranquilos, así se congregaban los parroquianos, en filas bien
formadas a lo largo de los muros que daban a la entrada de ese lugar
tan siniestro como el Matadero de Madrid. Imponentes filas, por la
hora, a eso de las 11 de la mañana, en la que se supone a la
marabunta descansando de la noche anterior.
Y en lugar de en la cama, todos esperando la entrada al
recinto, para asistir, puntualísimos a la cita con Vetusta Morla
a las doce de la mañana. Fuera de la sala, el Lorenzo a esas horas
ya pegaba con fuerza, y dentro de ella, llena hasta la bandera en
pocos minutos, los Vetusta Morla comenzaron con “Rey Sol” un
concierto que suplió con creces las expectativas de duración y
contenido para un festival matutino como este. Karaoke
multitudinario, como viene siendo habitual, de todos sus himnos,
desde “Un día en el Mundo”, “Copenhague”, “Autocrítica”, “Pequeño
desastre animal”, “Sálvese quien pueda”, incluyendo uno de sus
nuevos temas que ya han presentado en otras ocasiones, “Maldita
Dulzura”. Nunca aburren, nunca cansan, inagotable presencia la de
estos chicos disfrazados de personas normales. Para poner punto
final a la actuación, presentaron a la “Señora Rosenvinge”,
contrapunto paradójico al grupo, en la versión de “Chicago” de
Sufjan Stevens que grabaron con motivo del día de la música y que
esa mañana presentaron en directo.
A eso de la 1 de la tarde, y esta vez en el exterior, el
público se dirigió hacia el pequeño escenario de Radio 3 en el que
estaba comenzando el concierto de Catpeople. El sol era ya
inaguantable y muchos buscábamos la más mínima sombra, arrimándonos
al de delante y colocándonos estratégicamente, aunque solo fuera
para evitar que se nos quemara la piel que nos dejaban al aire las
sandalias. El concierto de los gallegos fue peculiar, cuanto menos.
Ataviados de negro, disculpándose por las horas y agradeciendo a
Radio 3 la actuación, estuvieron algo fuera de momento, aunque
correctos, a pesar de algún gallito escapado al aire fruto
imaginamos del horario. Fueron directos al grano, con temas como
“Pretty things”, “sister”, “Golden Swan”, o “Radio” y despertaron el
interés en gran parte del público que no dudaba en preguntar al de
al lado “¿estos quiénes son?”
Tras el concierto de los chicos del lobo, muchos buscaron
refugio, bien en el escenario principal, donde ahora tocaba
Josele Santiago, bien en la sala de exposiciones contigua, que
programaba Photoespaña, y que a muchos proporcionaba en ambiente
apropiado para echarse la siesta del burro, aprovechando la sombra,
el aire acondicionado, la tranquilidad y la oscuridad.
Con motivo del día de la música se ha publicado un disco de
duetos y colaboraciones entre artistas patrios con resultados
variopintos. Espectacular sin más calificativos es la versión que
encontramos en el álbum del archiconocido tema “Crazy” de Gnarls
Barkley a cargo de la británica Alondra Bentley y
Templeton. Sin duda, la versión más deslumbrante del disco. Por
desgracia, ellos no tocaron ese día más que en Barcelona, por lo que
nos quedamos sin verlos. Por aquí, estuvieron sin embargo, otras
bandas como Klaus and Kinski o Antonio Arias, con menos asistencia
de público eso sí, debido a la hora de la comida en la que muchos
aprovecharon para tomarse un descanso para poder afrontar con algo
de fuerzas el final de la noche.
Ya por la tarde, a eso de las 8 apareció en el escenario
principal Lourdes o Russian Red, acompañada del resto de su
banda. Algo acongojada por la extensión de cabezas frente a ella
(reconoció no haber tocado nunca ante tanta gente), desarrolló un
concierto tranquilo, en su línea, con algunos arreglos nuevos en
muchos de sus temas de tono desértico a cargo de Cabezalí. Era una
tarde para mostrar los temas con más pegada y Lourdes atacó con
ganas muchos de los suyos: “Take me home”, “Go on”, “Nice thick
feathers” o “Cigarrotes”. Su tono dulzón y el momento del concierto
en plena puesta de sol resultó bastante empalagoso y se echó de
menos que entre su repertorio no tenga algún tema un poco más
movidito. Acabó sin embargo con un versión, que por novedosa, puso
un buen final al concierto, el “All my little words” de Magnetic
Fields.
Tras finalizar su concierto salió del escenario y visto y
no visto volvió a entrar junto con The Sunday Drivers para
interpretar la versión de “Divine” de Sébastien Tellier. Más animada
una (que hasta se soltó la melena y bailó) y menos protagonistas los
otros, fue una versión que no solo enlazó un concierto con otro,
sino que quizás fue de lo mejor que los dos hicieron.
Posteriormente, tomaron el escenario los Sunday Drivers.
Pioneros en esto de vender a base de hits elaborados en una carrera
de largo recorrido. Efectivos y correctos como siempre, monótonos
como siempre. Ante un escenario abarrotadísimo entretuvieron como
quien dice a base de cartera y es que sin que te des cuenta todos
sus temas son conocidísimos, como el “Do it” con esa traducción
literal que es el put yourself in my place, o el himno de “On
my mind”.
En Barcelona, Valencia y Ourense ocurrió mucho más, pero no
estuvimos allí para contarlo. Imaginamos, que la gente, de la
habitual en los conciertos y de la que no, disfrutó de la ocasión
como lo hizo en Madrid. Estupenda iniciativa esto del día de la
música que esperamos se repita muchos años más.
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