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Texto: Marcos
Ripalda
Intérprete: Jason
E Harris
Fotos:
www.jadetree.com
Yo, señores, estoy maravillado de que
Micah P. Hinson haya hecho un disco tan bueno siendo tan joven,
aunque ahí está el Blonde On Blonde de Dylan para quien lo
quiera. Lo que me atrajo la primera vez que me acerqué a Micah P.
Hinson And The Gospel Of Progress, su primer disco, fue su voz,
que me parecía la de un señor de cuarenta y tantos, muy en la onda
de grandes como Leonard Cohen, Nick Cave o Stuart A. Staples. Luego
vino un EP, The Baby And The Satellite, donde se endurecía su
sonido y las letras se iban diluyendo hacia lugares donde no sólo
habitaba él. Y ahora llega Micah P. Hinson And The Opera Circuit,
un disco que es como un croissant recién hecho.
¿No crees,
Micah, que para alguien que te escucha por primera vez tu disco
anterior es más
accesible?
Buena pregunta. Yo diría que es al contrario, que The Opera es más
accesible para la gente. No sé, supongo que depende de lo que la
gente prefiera. Si te gusta que sea más fácil de escuchar, más
taciturno, más calmado, entonces, definitivamente, The Gospel es
mejor, pero si prefieres grandes canciones, con más partes de
guitarras y cuerdas, entonces The Opera es tu disco. Por mi forma de
cantar y de hacer música, The Opera representa mejor cómo soy
realmente.
¿Por
qué los títulos de tus discos son tan epatantes, tan rebuscados?
La idea de llamar a los discos con el nombre de la banda viene de
cuando todavía estaba en el instituto. Cuando empecé a hacer esto de
manera profesional me vino otra vez esa idea. Comenzó como una
broma, con The Gospel Of Progress... Honestamente, no estoy seguro
de que sean títulos rebuscados. A la gente siempre le gusta
preguntarme por esto, pero creo que no tengo una buena respuesta.
Un servidor,
cuando oye a Micah piensa en París Texas, en The Last
Picture Show, en Midnight Cowboy, en esa América profunda
y a veces salvaje, donde la gente espera que ocurra algo. Sí, folk
rudo, violento a veces, como en la tremenda “You’re Only Lonely”,
donde este muchacho echa el resto. Le pregunto a Micah sobre estas
películas, si ha pensado alguna vez en ellas o en otras cuando
componía, y él me pregunta si en alguna sale un pollo. Micah me dice
que está muy cansado, se le nota en la voz, con las pruebas de
sonido y el estar aquí y luego allí. Supongo que no conseguimos
entendernos en este punto. Y, además, está lo del pollo. En
cualquier caso, voto a Micah como compositor para crear la banda
sonora de la América profunda.
¿Has pensado
en ponerle imágenes a Micah P. Hinson And The Opera Circuit?
Sí que hemos tenido ideas. Ya trabajamos con gente como Karni & Saul
para el video de “Beneath The Rose” en el anterior álbum, pero para
el nuevo material las pocas ideas que tenemos son demasiado
ambiciosas. Nos gustaría hacer el video de “Digging A Grave” con Tim
Burton, que sería perfecto, pero muy caro…
No sé si
estarás de acuerdo, pero aunque uno crea en lo que hace, aunque lo
haga bien, siempre tiene que haber alguien que confíe en él para
poder sacar un disco y lo de tener éxito ya se verá. Para ti, ese
alguien, supongo, ha sido John Mark Lapham, del grupo
The Earlies. ¿Puedes
hablarme de Lapham y de tu proyecto paralelo como The Late Cord?
¿Cómo va?
Bueno, es un proyecto que no está
yendo a ningún sitio ahora mismo. Se mueve como una serpiente. The
Earlies han estado grabando un nuevo disco y yo estoy inmerso en
esta gira. Con suerte el próximo verano nos juntaremos e
intentaremos retomarlo. Creo que seguramente en un año más o menos
seremos capaces de preparar algo.
Estarás
harto de hablar de tu lesión de espalda, pero ¿no crees que ha sido
como una bendición?
Yo no diría eso. Es cierto que pasé
por una cirugía bastante chunga y todo eso, pero no ha acabado aún.
Tomo codeína para el dolor todos los días. He sido un paciente
crónico de espalda durante los dos últimos años, así que no puedo
decir que lo haya dejado atrás, y, por lo tanto, para mí no es como
una bendición en absoluto. Sí que es interesante porque me ha hecho
grabar este disco con un estilo muy diferente del que hubiera
elegido de estar perfectamente sano. No, en absoluto, la operación
de espalda no fue una bendición. De hecho, los médicos dicen que no
fue bien.
¿Te
encuentras mejor ahora?
No, de hecho no me siento mejor y los
médicos dicen que probablemente tenga que pasar por otra operación
en breve. Así que nada está mejor. Gracias por preguntar. Al menos
puedo hablar. De todas formas, me siento afortunado porque hay cosas
peores que me pueden ocurrir en la vida y me siento con fuerzas. Ya
sabes: si ésta es la cruz que he de llevar…
Sí, Micah,
hubiera salido otro disco. Ni mejor ni peor. Otro. Supongo que el
malestar físico canalizado adecuadamente puede ser “inspirador”, al
menos en el caso de Micah. Ese sonido casero, pues grabó en su casa,
puede haber sido un hallazgo. O la colaboración de Eric Bachmann,
uno de sus referentes musicales. Micah le entregó 17 canciones con
la intención de que puliera algunos detalles, y Bachmann se las
devolvió un mes después con todos los arreglos de vientos y cuerdas
del disco, y alguno más, claro, que el disco sólo tiene 11 cortes.
La lesión de
Micah se produjo en enero de 2005. Tras celebrar la noche del poeta
nacional escocés Robert Burns en la ciudad de Abilene, Texas, donde
reside, un amigo le dio a Micah un fuerte golpe en la región lumbar
y desde entonces anda jodido.
¿No te
ha dado la impresión alguna vez en un concierto de que esa canción
que estabas interpretando hubiera ido perfecta, tal cual, en el
disco? Sé que es pronto, precipitado incluso, pero ¿te has planteado
sacar un disco en directo?
Sí que me he
planteado sacar un disco en directo, especialmente con The Gospel of
Progress, porque las canciones han cambiado muy drásticamente desde
que las grabamos hasta como las tocamos ahora. Aunque no estoy muy
seguro de lo de meternos en un estudio y grabarlas de nuevo, porque
las canciones cambian, evolucionan tras tocarlas durante varios años
y con gente distinta.
En el
concierto que diste en Madrid, no pude evitar sentirme decepcionado.
Me resultó demasiado violento. Y seco. Le faltaba más
instrumentación.
¿No te gustó
porque fue demasiado violento? No estoy muy seguro de estar de
acuerdo con eso. Me gusta el hecho de que el disco suene de una
manera y el directo de otra. Pero gran parte se debe a cuestiones
monetarias, porque traer a todos los músicos necesarios sería muy
caro, así que tiene que ser como es. Es cierto que es mucho más
violento, con eso estoy de acuerdo. Pero me gusta cómo lo hacemos y,
al ser menos gente, también estamos más unidos en el escenario.
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