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Zoo

Zoo

Soilwork

Soilwork

Alice In Chains

Alice In Chains |
Texto:
Juan Aguado
Fotos:
cortesía de
www.festimad.es
Mientras me acercaba a La Cubierta el
segundo día de este Festimad Sur pude darme cuenta de que la
asistencia a este segundo día pintaba bastante más floja que en el
día anterior. Debido quizás al calor, o quizás al motivo de ser
domingo, mucha gente decidió no acercarse por la plaza de toros, lo
cual se notó especialmente mientras Zoo estaban encima de las
tablas.
Con los posos que dejaron con
Nuevenoventaycinco, los componentes de Zoo supongo que están
más que curtidos en representaciones en directo, pero lo que se
encontraban esa tarde en Leganés era un hueso duro de roer: una
plaza de toros que no alcanzaba ni de lejos el tercio de aforo y un
público bastante ausente frente a su Música del Descontento. Pero
Daniel, Borja e Israel, vestidos de camisa y corbata, se defendieron
panza arriba y lograron recabar la atención de la mayoría del
respetable, que escuchaba atónito la propuesta de “Perdido en la
Espiral”, “Mi habitación se ríe de mí” o “Nuevas Formas”. Parece
mentira que estos chicos sólo sean tres para toda la contundencia
que muestran en directo, acompañados en todo momento de las partes
programadas vía Imac que termina de redondear los temas.
Un buen sabor de boca nos había dejado
Zoo y había que afrontar con este ánimo la recta final del
evento. La gente no se decidía por acercarse a la plaza mientras que
diversos problemas técnicos aplazaban el concierto de los suecos
Soilwork. Al fin, alrededor de las nueve de la tarde los
muchachos de Bjorn “Speed” Strid salieron a la palestra, con un
sonido atronador que hacía estremecer la estructura de la plaza, lo
que sonaba no era ni más ni menos que el tema que da título a su
último trabajo “Stabbing The Drama”. Los problemas de sonido parecen
no tener fin, pese a los esfuerzos de su técnico de sonido, que sabe
que algo falla y no sabé exactamente qué. Esto se traducía en una
repentina caída de potencia que duraba unos segundos antes de volver
a ponerse los vúmetros a tope. Finalmente el técnico deja que todo
siga su curso y sigue la perfectamente engrasada máquina sueca hacia
delante con temas como “Figure Number Five”, “Follow The Hollow”,
“One With The Flies” o incluso un recordatorio a su primer disco
Steelbath Suicide. Pese a todos los problemas técnicos, ellos
parecía pasárselo en grande, especialmente el bajista Ola Flink,
sacado de los mismísimos setenta.
Llegado este punto de la noche, te
preguntas el sentido de esas reuniones de bandas en las que faltan
elementos claves, pongamos a Doors, Queen o el grupo que nos ocupa,
Alice In Chains. Puede que sea una simple estrategia
comercial, o que Cantrell se aburre tocando sus propios temas y, por
supuesto, tiene todo el derecho del mundo a poder recuperar sus
temas de toda la vida, pero recuperar un proyecto en el que falta la
pieza principal es, ante todo, arriesgado. Por lo menos en este
caso, la selección de casting ha hecho que encuentren prácticamente
un doble de voz en la figura de William DuVall. Sin duda el carisma
de nuevo cantante está a años luz de Stanley pero logra dar el pego
a nivel vocal. Mientras tanto es bastante emotivo poder ver a
Cantrell al frente de nuestras memorias colectivas con “Rain When I
Die” o “Damn That River” aunque en ciertos momentos le pierde el
aura de divismo que le rodea, sobre todo pagándola sin razón con su
pipa por detalles insignificantes. Pero esto es el business al más
alto nivel, men.
Con un backline de lo más austero, sin
montajes ni parafernalias, los tres componentes más DuVall se
mostraron a pecho descubierto en una plaza que no mostraba ni de
lejos el ambiente del día anterior con Tool. Aún así el
sonido fue lo bastante bueno como para no tener que recordarlo (lo
que no es poco, dado el recinto). El resto es historia viva y pasada
como, por ejemplo, “Love, Hate, Love” con un Bjorn “Speed” Strid a
lo lejos aprendiendo de un grupo mítico. “No Excuses” en clave
acústica, que de manera simpática decían no tener ensayada, “Angry
Chair”, “Down In A Hole”, “Roaster”, “Dirt”… qué queréis que os
cuente. Concierto cortito como pocos (rozando la hora y diez
minutos) dado el tremendo set que pueden desarrollar y dejando la
típica “Man In The Box” para el final.
Al final, pues todo el mundo contento
para casa, sobre todo dada la exquisita relación calidad-precio del
festival. Esperemos que próximamente podamos volver a los cauces
habituales, pues el público tanto de la zona centro, como de todo el
país no sólo quiere, sino que también necesita a Festimad.
Nos vemos allí el año que viene.
Festimad 06 |