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Sexy Sadie

Nowayout

Lori Meyers

12Twelve

The Charlatans

Paul Weller

Ok Go |
Texto:
Ruth Bautista,
Alberto Rodríguez y
Juan Aguado
Fotos:
Juan Aguado
La tarde del
sábado comenzó con una entrevista a los chicos de Lori Meyers que
podéis leer en este número, motivo por el cual nos perdimos la
actuación del quinteto onubense Cultura Probase. Tras hablar
un rato con los Meyers, nos fuimos corriendo frente al escenario Metrorock para ver la actuación de los Sexy Sadie, quienes
presentaron su reciente publicación: Translate. Con un
directo tan potente como siempre, los Sexy Sadie convencieron a más
de uno y de dos para comprar este nuevo Translate, que no se aleja
demasiado del camino al que nos tienen acostumbrados, como pudimos
comprobar con temas como “My Home Is Not A Place”. A esas horas de
la tarde, alrededor de las ocho, muchos eran los que los estaban
viendo y escuchando sentados a la sombra, y aun así, casi todos no
podían enviar cantar y moverse con esos estribillos que ya son
himnos populares interpretados por la que ya es la banda de cabecera
del indie nacional. De manera casi paralela, en el escenario Parque
los barceloneses Nowayout daban rienda suelta a su propuesta
de punk-rock más canalla presentando su doble disco Bipolar.
Sin embargo, la
tarde tenía mucho que ofrecer y poco rato después, cuando la
actuación que tocaba era la de los Lori Meyers, para mucho la
revelación nacional del año, el escenario Metrorock ya presentaba un
más que aceptable aforo. La colocación en el horario era además más
que propicia para aumentar el público de los Lori Meyers, pues
estaban colocados entre los Sexy Sadie y The Charlatans. Los de
Granada salieron dispuestos a conquistar a los suyos y a los de los
otros, y atacaron con fuerza los mejores temas de sus dos discos,
Viaje De Estudios y Hostal Pimodan. Con constantes referencias al
mundial, que esta época estaba en pleno apogeo, fueron sonando temas
como “Caravana”, “L.A.”, “El Gallo Ventrílocuo” o “La Pequeña
Muerte”, con la que cerraron su actuación.
Paso fugaz a esa
hora de la noche por el escenario Parque para ver el principio de la
actuación de los barceloneses 12Twelve, sin duda una de las
revelaciones en lo que llevamos de año. Jaume L. Pantaleón, Jens
Neumaier, José Roselló y Javier García exploran mundos musicales
paralelos para la gente corriente como nosotros. Ellos dan un paso
más allá, atravesando la frontera que separa la realidad y el rock
experimental, descubriéndonos nuevos ritmos hasta ahora
desconocidos. Ambientes tenebrosos que casi consiguen que nos
atemoricemos, en los que, una vez dentro, nos sentimos seguros, a
salvo. Y todo esto en los míseros veinte minutos que pudimos
contemplarles, se merecen una segunda relectura a la que daremos
cabida en estas líneas.
A continuación, los que salieron a escena fueron The
Charlatans. Llevábamos mucho tiempo sin escuchar a estos vecinos
de Manchester. Atrás quedaron sus grandes éxitos cosechados con
Tellin’ Stories, y el mediocre Love Is The Key. Ahora
vuelven al panorama musical español, con menos suerte que el mercado
británico, ya que aquí, con disco nuevo bajo el brazo, y
presentándonos sus nuevas canciones como “NYC” o “When The Ligths Go
Out”, nosotros y el público en general apreciábamos más sus grandes
canciones como “How High”, “One To Another” o “North Country Boy”.
Desmayos entre el público, posiblemente mas motivados por
el alcohol o el cansancio, nos acompañaron durante el concierto, que
aunque nos dejo un buen sabor de boca a los que seguimos al grupo de
hace tiempo atrás, hemos de reconocer que no fue gran cosa. Poca
animación y pasión por parte del público, salvo en las citadas
canciones más escuchadas, fueron el resumen del concierto. Más
suerte para la próxima visita.
Para cerrar la noche y el festival en el escenario
principal, la actuación programada fue la del veteranísimo Paul
Weller. Su más que extenso concierto congregó a una buena
parroquia de seguidores y no tanto, que como se suele decir, pasaban
por allí. Para nosotros, que somos de los que descubrimos al sr.
Weller pasado su momento de gloria, y ya le hemos visto en directo
varias veces, la sensación que dejó es de realizar un concierto más
que correcto, probablemente espectacular para los más fans, pero sin
emoción alguna para los demás. Por ello, tras casi cuarenta y cinco
minutos de concierto, encaminamos nuestros pasos hacia el otro
escenario, el Parque, donde iban a comenzar su actuación los
americanos OK Go.
Pues habíamos decidido terminar nuestra aventura en
Metrorock con la propuesta recargada de Damian Kulash y sus chicos,
si éstos del divertido baile de “A Million Ways”. Con su particular
vuelta a los años setenta (indumentaria incluida) se cerraba la
noche para nosotros.
Metrorock
ha crecido tanto en forma como en contenido, lo cual es de agradecer
para todos. Se convierte sin querer en el pistoletazo de salida de
los festivales internacionales a lo largo y ancho de nuestro país, y
nos permite pulsar el estado de ánimo de muchas bandas, que de otra
manera no podríamos ver al aire libre. Esperamos que esta evolución
siga adelante, y sobre todo, a precios populares.
METROROCK 06 |