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PRIMAVERA CLUB 08

ISOBEL CAMPBELL & MARK LANEGAN

 

 

 

 

 

 

 

Texto: Asier R.

 

Vaya por delante que muy a mi pesar no pude ver el concierto de GIANT SAND, a los que tenía muchas ganas por cierto, de modo que llegué puntual al concierto de The Dodos aunque no puedo valorarlo debidamente de modo que paso a tratar un asunto que a veces resulta tan peliagudo como es Mark Lanegan y sus colaboraciones.

 

Con un aforo completo, al igual que la noche anterior, con una luz escasa, se presentaron los protagonistas de esta aventura-colaboración-cuento y atacaron al inicio del concierto con las dos canciones que inician sus discos en colaboración, esto es, “Seafaring Song” y “Deus Ibi Est” por ese orden. Esta segunda más celebrada puntualmente que la introductora, me hizo darme cuenta de que, su primer trabajo tiene ese punto de espontaneidad e inocencia que le da más pegada que el segundo aunque hay que decir que la buena elección del repertorio hizo que esto no se notase demasiado ya que preponderaron las canciones de su álbum Ballad of the Broken Seas.

 

Otra de las sorpresas, al menos fue así para mí, fue la inclusión de dos canciones del cancionero Lanegan esa maravillosa versión que es “Creeping Coastline of Lights” que nunca me canso de escuchar y la más discutible “Wedding Dress”. Y digo discutible por la forma en que yo me metí en el concierto. Allá voy.

 

Cuando empecé a escucharlos, mientras me acostumbraba a la tenue iluminación que sería constante durante el concierto,  me confirmaron una cosa que ya he pensado de ellos en disco. Por el tipo de música que realizan y el tipo de show que llevan, hablando de directo concretamente, creo que su show se sostiene por la contraposición de ambas voces. Y por unas composiciones pop (y hablo del primer disco mencionado, sobre todo) deliciosas. Con esto quiero decir que Isobell Campbell en directo tiene presencia nula. A pesar de estar al frente del escenario y tocar el violonchelo y ser una de las dos voces principales (a veces inaudible) me daba la sensación de que mismamente se podría poner una cinta con sus partes.

 

Vayamos a por Mark Lanegan cuyo magnetismo es evidente y carisma también… en sus propios shows y con otras colaboraciones como las de Greg Dulli o los Soulsavers (grandísimo concierto el pasado año)  por ejemplo, porque con el tipo de cancionero y música de esta aventura, la voz la sigue teniendo impecable y llena de sentimiento pero en directo queda bastante apagado.

 

Ahora, después de lo expuesto vayamos a los dos juntos. Pues si, escuchándolos a ambos juntos, la cosa funciona. Vale que no emociona especialmente por lo expuesto anteriormente, pero sí disfrutas de un concierto bello en el que se intenta romper esa linealidad con canciones como “Ramblin´Man” o “Flame That Burns”, de lo más movido de sus discos o con la antes mencionada “Wedding Dress” que cerró el concierto y cuya elección me pareció fallida porque dentro del repertorio de Mark Lanegan hay canciones a las que Isobell Campbell podía haber aportado mucho más que en esta consiguiendo igualmente despedirse de forma rugiente y rompedora. Aunque esto puede ser apreciación fanática.

 

Como suele ocurrir con estos casos, una banda con muy buen saber hacer también facilitó las cosas, versátiles en sus instrumentos, dieron en el clavo con ese instrumento tan maravilloso como es el xilófono, o con la textura del contrabajo. Aparte de un guitarrista magnífico, en la vertiente pop y en la folk (que también estuvo presente).

 

Y me quería despedir con una apreciación. Viendo a Isobell Campbel en directo tengo que decir que me parece que en este proyecto su papel principal es de compositora (bien por ella). Viendo como parece que busca a Lanegan en algunas partes del concierto da la sensación que es simplemente un corista que sirve de comparsa al cantante principal. Me choca por ser ella la creadora de las canciones y cabeza visible pero los momentos con presencia sobre las tablas son pocos, tal vez uno de ellos sea cuando silba en la canción “Something to Believe” mientras que en prácticamente el resto del concierto es una dulce y susurrante vocecilla que suena de acompañamiento, eso si, dando el toque a lo que es esta colaboración tan curiosa.

 

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