|

Editors

Arcade Fire

Arcade Fire

LCD Soundsystem |
Texto:
Marcos
Ripalda
Fotos:
Juan Aguado
Son las ocho de la tarde y es el turno de Editors.
No estamos frente a Ian Curtis, líder de Joy División, pero se le
parece una barbaridad. Porque Tom Smith, nadie lo diría, tiene el
mismo registro vocal que Curtis. Editors podría ser un grupo más del
nuevo punk-rock alternativo británico, pero con An End Has A Star
(2007) nos demuestran que The Back Room (2005) no era un espejismo
ni una moda pasajera, o sea. Y es que la velocidad con la que
aparecen y desaparecen grupos es endiablada. El que hoy estaba aquí,
mañana ya no está y, para colmo, nadie lo recuerda. Ay, pero Editors
son harina de otro costal. Con un directo como el ofrecido en el
Summercase, donde hubo canciones memorables, han demostrado que
saben cómo regar lo sembrado. Que vean pronto los frutos es lo de
menos, por ahora. Ojalá que la prisa que todo lo vuelve arcaico y
rancio, les pase, si acaso, rozando. Se lo merecen.
Lo de Lilly Allen, la reina del reggae blanco, tiene
miga. Vestida como la Spice Girl descarriada, su mezcla de hip hop
garajero de radiofórmula sólo pudo contentar al seguidor de MTV
España y los 40 Principales, que entre tanto disfrazado también lo
había. Y aunque coló una simpática versión de “Heart Of Glass”, de
Blondie, sonó igualita tema tras tema, que es lo que a los que
levantaban brazos y daban palmas les ponía de verdad. Abandonamos,
por tanto, a esta rapera pijo-hortera-indie de pacotilla y nos
colamos, es un decir, en el directo de los londinenses Guillemots,
que practican una suerte de pop sofisticado, mezcla de Of Montreal
con Gram Parsons, en el que chelos, saxos y trompetas emergen de
forma desquiciada. Si tienes un buen día te pueden valer.
PJ Harvey.
Una mujer vestida de blanco, una novia gótica armada con una
guitarra eléctrica y su garganta privilegiada. Ni más ni menos. La
carpa a rebosar. Oigo: “A mí me encanta. Es tan oscura”. Y a otro
que grita: “PJ, PJ, PJ”. Parece que estemos en Las Ventas. PJ Harvey
ataca un par de temas de Uh Huh Her (2004). Luego se sienta al piano
y hace algunos gorgoritos tipo Carla Bozulich y nos tememos lo peor.
Al parecer, es uno de sus nuevos temas y nosotros somos los beta-testers
de esta PJ Harvey, versión no-Vista, que se nos ha transformado en
una Tori Amos oscura y perversa. Después de alternar un par de veces
lo antiguo con lo que vendrá, cierra su solo-show con el tema “Rid
On Me”. Qué salvajada. PJ Harvey sigue ahí, aunque, por lo oído
cuando se sentaba al piano, el nuevo disco va a desconcertar a más
de uno.
Tras PJ Harvey viene el pop horchata de los sosainas
de Astrud. Elipsis.
A ver. The Flaming Lips, unos pesos pesados. El
vocalista Wayne Coyne, dentro de una inmensa bola transparente de
plástico, rueda por encima del público del festival, ¡yuju! Pero
antes de esta aparición digna de las macroestrellas que forman U2,
hay fuegos artificiales, papá noeles que bailan con linternas y
alienígenas verdes de pega. ¿Por qué? Vaya usted a saber. Lo cierto
es que sospechamos que juegan al despiste, pues la voz de Wayne
suena cascadísima en ese pasote de tema que es “Race For The Prize”,
del sobrevalorado The Soft Bulletin (1999), y que abre el concierto.
Total, que entre tanta pirotecnia no quieren dejarnos ver lo que se
quema. Y es que es hasta obvio: epatar, para ellos, es sinónimo de
gustar. The Flaming Lips son divertidos. Y esto no se puede poner en
duda. Pero que hicieron un concierto flojillo, es verdad de la
buena. ¿Y unos caramelitos de menta, abuelo?
Una menos veinte de la madrugada. Arcade Fire son un
ejército. Una catapulta perfectamente diseñada para atravesar las
mayores reticencias se despliega ante un público ansioso. Primera
parada en Madrid. Cabezas indiscutibles de cartel. Y más tras el
chasco de Air. Un esperadísimo segundo disco, Neon Bible (2007),
dispuesto a ser lanzado. Y en la bodega, los temas de Funeral
(2005). ¡Al abordaje! Cada miembro está perfectamente integrado en
el todo. En Arcade Fire cada golpe de batería, cada rizo con el
acordeón tiene un sentido. Y lo más importante: sobre el escenario
todos son imprescindibles. Cantan, bailan, se desgañitan, golpean
los instrumentos con saña para dejar claro que son la repera.
Impagables las interpretaciones de “Wake Up”, “Rebellion (Lies)” y
“Black Mirror”. Letras trágicas para un mundo por civilizar. Un
diez.
Bloc Party.
Puesta de largo del trabajo Weekend In The City (2007). La limitada
voz de Kele Okereke hace que el concierto sea un quiero y no puedo.
En estudio, imaginamos, le potenciarán la voz. Un bluf.
Exceptuando el single “Hellicopter”, no hay dónde rascar. A este
grupo le queda poca cuerda. ¿O es que la tuvo alguna vez?
En la carpa donde antes actuó PJ Harvey tiene que tocar
Mika, pero se ha caído del cartel. Esperamos, por tanto, el
comienzo del espectáculo de disco-punk con que seguro nos
deleitará James Murphy y su proyecto LCD Soundsystem. Murphy,
con su barba incipiente tatuada, parece un Geiperman entradito en
carnes. Con un lleno total, ataca buena parte de Sound Of Silver
(2007). Aquí hay ritmo, sí, y los pies se te van, pero no te llevan
muy lejos. Cuando te plantas, descubres que apenas te has movido.
En resumen,
ganan por K.O. los canadienses Arcade Fire, con su pop-rock tribal,
y el soul oscuro de Soulsavers, capitaneados por un Mark Lanegan en
estado de gracia. Tomamos nota de la calidad de Editors, grupo a
seguir muy de cerca, y de lo muy arriba que pueden permanecer PJ
Harvey y The Jesus And Mary Chain sin necesidad de apretar el
acelerador. Los noqueados en el primer asalto fueron Air y The
Flaming Lips, lo que no quiere decir que nos puedan dar un buen
bofetón en la próxima parada. Por ahora, nosotros nos bajamos aquí.
SUMMERCASE 07
|