música          cine          libros y comics          hemeroteca          contraportada
     mundodisco     en vivo     reportajes     agenda

SUMMERCASE 07

Sábado 14 de julio

Editors

Arcade Fire

Arcade Fire

LCD Soundsystem

Texto: Marcos Ripalda

Fotos: Juan Aguado

 

Son las ocho de la tarde y es el turno de Editors. No estamos frente a Ian Curtis, líder de Joy División, pero se le parece una barbaridad. Porque Tom Smith, nadie lo diría, tiene el mismo registro vocal que Curtis. Editors podría ser un grupo más del nuevo punk-rock alternativo británico, pero con An End Has A Star (2007) nos demuestran que The Back Room (2005) no era un espejismo ni una moda pasajera, o sea. Y es que la velocidad con la que aparecen y desaparecen grupos es endiablada. El que hoy estaba aquí, mañana ya no está y, para colmo, nadie lo recuerda. Ay, pero Editors son harina de otro costal. Con un directo como el ofrecido en el Summercase, donde hubo canciones memorables, han demostrado que saben cómo regar lo sembrado. Que vean pronto los frutos es lo de menos, por ahora. Ojalá que la prisa que todo lo vuelve arcaico y rancio, les pase, si acaso, rozando. Se lo merecen.

 

Lo de Lilly Allen, la reina del reggae blanco, tiene miga. Vestida como la Spice Girl descarriada, su mezcla de hip hop garajero de radiofórmula sólo pudo contentar al seguidor de MTV España y los 40 Principales, que entre tanto disfrazado también lo había. Y aunque coló una simpática versión de “Heart Of Glass”, de Blondie, sonó igualita tema tras tema, que es lo que a los que levantaban brazos y daban palmas les ponía de verdad. Abandonamos, por tanto, a esta rapera pijo-hortera-indie de pacotilla y nos colamos, es un decir, en el directo de los londinenses Guillemots, que practican una suerte de pop sofisticado, mezcla de Of Montreal con Gram Parsons, en el que chelos, saxos y trompetas emergen de forma desquiciada. Si tienes un buen día te pueden valer.

 

PJ Harvey. Una mujer vestida de blanco, una novia gótica armada con una guitarra eléctrica y su garganta privilegiada. Ni más ni menos. La carpa a rebosar. Oigo: “A mí me encanta. Es tan oscura”. Y a otro que grita: “PJ, PJ, PJ”. Parece que estemos en Las Ventas. PJ Harvey ataca un par de temas de Uh Huh Her (2004). Luego se sienta al piano y hace algunos gorgoritos tipo Carla Bozulich y nos tememos lo peor. Al parecer, es uno de sus nuevos temas y nosotros somos los beta-testers de esta PJ Harvey, versión no-Vista, que se nos ha transformado en una Tori Amos oscura y perversa. Después de alternar un par de veces lo antiguo con lo que vendrá, cierra su solo-show con el tema “Rid On Me”. Qué salvajada. PJ Harvey sigue ahí, aunque, por lo oído cuando se sentaba al piano, el nuevo disco va a desconcertar a más de uno.

 

Tras PJ Harvey viene el pop horchata de los sosainas de Astrud. Elipsis. 

 

A ver. The Flaming Lips, unos pesos pesados. El vocalista Wayne Coyne, dentro de una inmensa bola transparente de plástico, rueda por encima del público del festival, ¡yuju! Pero antes de esta aparición digna de las macroestrellas que forman U2, hay fuegos artificiales, papá noeles que bailan con linternas y alienígenas verdes de pega. ¿Por qué? Vaya usted a saber. Lo cierto es que sospechamos que juegan al despiste, pues la voz de Wayne suena cascadísima en ese pasote de tema que es “Race For The Prize”, del sobrevalorado The Soft Bulletin (1999), y que abre el concierto. Total, que entre tanta pirotecnia no quieren dejarnos ver lo que se quema. Y es que es hasta obvio: epatar, para ellos, es sinónimo de gustar. The Flaming Lips son divertidos. Y esto no se puede poner en duda. Pero que hicieron un concierto flojillo, es verdad de la buena. ¿Y unos caramelitos de menta, abuelo?

 

Una menos veinte de la madrugada. Arcade Fire son un ejército. Una catapulta perfectamente diseñada para atravesar las mayores reticencias se despliega ante un público ansioso. Primera parada en Madrid. Cabezas indiscutibles de cartel. Y más tras el chasco de Air. Un esperadísimo segundo disco, Neon Bible (2007), dispuesto a ser lanzado. Y en la bodega, los temas de Funeral (2005). ¡Al abordaje! Cada miembro está perfectamente integrado en el todo. En Arcade Fire cada golpe de batería, cada rizo con el acordeón tiene un sentido. Y lo más importante: sobre el escenario todos son imprescindibles. Cantan, bailan, se desgañitan, golpean los instrumentos con saña para dejar claro que son la repera. Impagables las interpretaciones de “Wake Up”, “Rebellion (Lies)” y “Black Mirror”. Letras trágicas para un mundo por civilizar. Un diez.  

 

Bloc Party. Puesta de largo del trabajo Weekend In The City (2007). La limitada voz de Kele Okereke hace que el concierto sea un quiero y no puedo. En estudio, imaginamos, le potenciarán la voz. Un bluf. Exceptuando el single “Hellicopter”, no hay dónde rascar. A este grupo le queda poca cuerda. ¿O es que la tuvo alguna vez?

 

En la carpa donde antes actuó PJ Harvey tiene que tocar Mika, pero se ha caído del cartel. Esperamos, por tanto, el comienzo del espectáculo de disco-punk con que seguro nos deleitará James Murphy y su proyecto LCD Soundsystem. Murphy, con su barba incipiente tatuada, parece un Geiperman entradito en carnes. Con un lleno total, ataca buena parte de Sound Of Silver (2007). Aquí hay ritmo, sí, y los pies se te van, pero no te llevan muy lejos. Cuando te plantas, descubres que apenas te has movido.

 

En resumen, ganan por K.O. los canadienses Arcade Fire, con su pop-rock tribal, y el soul oscuro de Soulsavers, capitaneados por un Mark Lanegan en estado de gracia. Tomamos nota de la calidad de Editors, grupo a seguir muy de cerca, y de lo muy arriba que pueden permanecer PJ Harvey y The Jesus And Mary Chain sin necesidad de apretar el acelerador. Los noqueados en el primer asalto fueron Air y The Flaming Lips, lo que no quiere decir que nos puedan dar un buen bofetón en la próxima parada. Por ahora, nosotros nos bajamos aquí.

 

SUMMERCASE 07

Derechos Reservados Octubre 2005 © www.plataforma21.com e-mail: contacto@plataforma21.com