|

The Breeders

The Stranglers

Kings of leon

Biffy Clyro

Facto Delafé y las flores azules

Kaiser Chiefs |
Texto:
Ruth Bautista
Fotos:
Juan Aguado
En ese fin de semana del verano en el que parecía que se
iba a acabar el mundo en cuanto a conciertos-festivales, nosotros
nos decantamos por el más cercano. La cita del viernes se preveía
tranquila, una de esas tardes de deambular de escenario en
escenario, cual abeja maya de flor en flor, sin demasiada emoción en
juego, simplemente disfrutando de la ocasión. A la cita con The
Kooks y The Shout Out Louds no conseguimos llegar, pues
cuando entramos en el recinto (y comprobamos con desilusión que nada
había cambiado desde la última vez) ya se encontraban sobre el
escenario las hermanas Deal. Como el equipo de esta revista
desplazado al Summercase nunca ha sabido valorar el legado (según
los entendidos y gafapastas varios) de Pixies todos aquellos
grupos satélites, sea cuales sea su distinta etiqueta como es el
caso, aparte de “Cannonball” y poco más, The Breeders nos
dejaron fríos pese a la inclemencia térmica.
El vagabundeo en el que estábamos inmersos nos llevó a
continuación a echar un breve vistazo a The Stranglers y a su
parroquia, entre la que pudimos adivinar a muchos angloparlantes. A
pesar de su extensa trayectoria, que supera las tres décadas
ininterrumpidas, The Stranglers no consiguió llamar la atención del
personal local y el suyo fue un concierto algo desangelado. De
vuelta al principal, los enérgicos Kings of Leon estaban
agitando al personal sin contemplaciones, y cambio de nuevo de
escenario para ver a Biffy Clyro y su eléctrica propuesta.
Simon Neil y sus muchachos (por cierto, ¿cómo tres tíos pueden hacer
tanto ruido?) nos inyectaron una dosis de ese emo pasado de
vueltas, que siempre se agradece en estos festivales que adolecen a
veces de ritmos demasiado pausados. Con la ayuda de temas como
“Saturday Superhouse” o “Who’s Got a Match” se metieron en el
bolsillo a la escasa audiencia que se concentraba en uno de los
escenarios pequeñajos del festival.
Entre tanto paseo, hicimos una parada intermedia por la
zona de puestos para recoger la que sería la gorra del festival, que
regalaban en uno de los stands, complemento indispensable y acertado
por la solana que nos cayó los dos días.
Tras tanto deambular sin destino fijo, nos dedicamos a
reponer fuerzas, lo que nos vino muy bien ya que después
presenciamos los dos mejores conciertos de la noche. El primero, y
campeón absoluto del oro, fue el de los chicos de Facto Delafé y
las flores azules, que reventaron la carpa que durante el resto
del festival estuvo prácticamente vacía. Su buen rollito, tan rayano
en lo patético que es una genialidad (“movamos todos las manos así,
todos juntos, y quedará muy bonito” fue una de las proclamas desde
el escenario) hizo a todos sonreír, bailar y pasar el rato más
animado de los dos días. Desgranaron su último trabajo En la luz
de la mañana con éxito y lamentaron que su tiempo de actuación
fuera tan corto y se vieran obligados a finalizar el concierto
(fueron los únicos a los que les oímos decir algo parecido…).
Con una sonrisa en la cara y una felicidad infantil (nunca
usado este término negativamente) nos alejamos de la carpa hacia los
otros dos escenarios que sonaban a continuación. En uno de ellos los
Sex Pistols y en el otro The Raveonettes. Obviamente,
nos decantamos por los segundos. Otra gran sorpresa de la noche.
Tras su mediocre y pasable concierto en Madrid el invierno pasado,
demostraron que son capaces de mucho más cuando eligen sus mejores
temas para la actuación, rescatados sobre todo de sus dos últimos
trabajos, Pretty in black y Lust Lust Lust. Cerraron
con la oscura y genial “Ally, walk with me”. Para ellos fue la plata
de la noche.
Entre medias, el señor fotógrafo hizo un intento con los
Sex Pistols, aunque no tardó en volver con cara resignada… sin
duda fue el concierto más innecesario de todo el fin se semana, ya
que para tomaduras de pelo tenemos las columnas de opinión de
ciertos periódicos de tirada nacional.
A los Kaiser Chiefs los vimos comenzar y quemar sus
pocos cartuchos al cuarto de hora de empezar, con “Everyday I love
you less and less” y “Ruby”. No sabemos qué hicieron el resto del
tiempo, pues no nos quedamos a comprobarlo.
summercase 08
|