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The Veils

The Veils

Ed Harcourt

Ed Harcourt |
Texto:
Ruth Bautista
Fotos:
Juan Aguado
Las estaciones vienen y se van. Sin caer en la cuenta, un
año más ha pasado y el Wintercase hace presencia, inaugurando la
nueva temporada de conciertos.
Con un cartel más discreto que el del año pasado, ha
demostrado una vez más que su poder de convocatoria reside no sólo
en las bandas que forman el cartel. Los más poperos confían ya en su
marca y muchos de los conciertos de esta edición han colgado el
cartel de sold out (que eso de “entradas agotadas” ya no se lleva).
El concierto inaugural nos acercó la sorprendente
combinación, no del todo acertada, de la banda The Veils y el
cantautor Ed Harcourt. Mientras los primeros protagonizaron una de
las actuaciones más sólidas de todo el festival, del segundo habría
que decir que no tuvo su noche más afortunada.
The Veils presentaban su segundo trabajo, Nux Vomica.
De hecho, uno de sus temas, “Advice For Young Mothers To Be”, fue la
banda sonora de la cabecera previa a todos los conciertos del
Wintercase 06 y despertó en los días sucesivos mucha curiosidad
entre aquellos que no conocían a la banda. El concierto de los
chicos de Finn Andrews comenzó potente, como sus dos trabajos,
alternando temas de pop bailable como “Guiding Light” o “The Tide
That Left And Never Came Back”, con el rock rudo de “Not Yet” y
“Jesus For The Jugular”. Se trata de una banda que se caracteriza
por su versatilidad y prueba de ello fue la curiosa versión que Finn
hizo en solitario del tema “Mr. State Trooper” del mítico álbum
Nebraska del Boss. Tras este quiebro la banda regresó al
escenario y retomaron su Nux Vomica, con temas como “Pan” y
“Advice…”. Poco después saludaron y se despidieron, dejando un
inmenso escenario a la desvalida figura de Ed Harcourt.
Harcourt nos recordó esa noche lo que a veces olvidamos:
que una cosa es escribir canciones y otra muy diferente es actuar en
directo ante un público desconocido. Por desgracia para él y para
nosotros, su habilidad para desenvolverse en sendos campos está muy
descompensada. Él es un compositor capaz de crear elegantes
canciones pop, delicadas y de variados matices y ha publicado ya
cinco estupendos trabajos que le sitúan al nivel de los mejores
compositores jóvenes del momento. Sin embargo, Harcourt no supo
hacernos llegar la profundidad de sus temas en su actuación
madrileña. Su mal disimulada timidez se interpuso entre él y
nosotros. Salió al escenario ya con la actitud torcida, quejándose
por actuar tras Finn y sus amigos, con toda la razón pues su música
intimista no podía sonar bien después de la fiereza de The Veils
(chimeneas andantes según él), quienes habían dejado la sala cargada
de su energía. Tras esto, dio comienzo su lucha contra los
instrumentos. Todo sonaba mal, tarde o se encontraba en mitad de su
camino. Difícil fue ver como una persona que dispone de un escenario
para él solo tropieza repetidamente con el tambor, colocado entre el
micro de pie y el piano.
Tan solo encauzó ligeramente su actuación en aquellos
momentos en los que se sentaba al teclado, totalmente de espaldas al
público, como castigado en un rincón. Tal fue su desesperación que a
los bises salió agarrando una botella de vino por el cuello y dando
vigorosos tragos antes de comenzar a cantar de nuevo y a tocar su
piano, mostrándonos una imagen más propia de un desgarrado Tom Waits
que de un joven impoluto que vino a presentar un disco tan
detallista como es Beautiful Lie.
Actuación fría y floja, para olvidar. Nos quedamos con sus
preciosistas discos.
Wintercase 06
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