|



|
Texto:
Marcos
Ripalda
Fotos:
cortesía de Sinnamon Records
Originarios de Tennesse, el quinteto How I Became The
Bomb, que ha editado un EP, Let’s Go (2006), y dos
singles, comienza puntual su actuación en el Joy Eslava. Apenas las
ocho y cuarto de la tarde y poco público aún, claro, que las
entradas vendidas eran por y para Editors. Jon Burr, el cantante,
tiene un parecido físico más que evidente con el líder de The
Decemberists, Colin Meloy. Y la propuesta musical apunta en la misma
dirección. Melodías incendiarias de guitarras, mitad pop mitad
new wave. Pero al tercer tema te suenan a déjà vu, y ahí
se les acaba la gracia, a pesar de los arrítmicos contoneos de Burr,
un Jarvis Cocker harto de frankfurts. Un aperitivo de los de llenar
buche, que dejaba paso a The Boxer Rebellion, teloneros
oficiales en la gira europea de Editors, que moldean un pop de tono
épico al estilo de Radiohead, aunque prescindiendo de la
electrónica. De hecho, Nathan Nicholson, guitarra, letras y voz,
canta con ese característico lloriqueo lastimero, tan irritable como
amado, de Thom Yorke. Se suceden los temas de su único álbum,
Exits (2005) y el público, ahora más abundante, parece ir
cogiendo el tonillo. The Boxer Rebellion no aburren por muy poco y
le dan caña a las guitarras. La sombra de The Verve planea en
algunas ocasiones y un sector entusiasmado del respetable hasta se
anima con unas palmitas. Pocas, eso sí.
Y llega el turno de Editors, que es Joy Division
pasado por el tamiz de Interpol. El cantante, Tom Smith, nada más
pisar el escenario prende la mecha y pone el piloto automático. Una
actuación memorable, de acuerdo, aunque prescindible. Porque suenan
igualito que en los discos. Y es que se limitan a seguir el guión,
nada más, y acordes, por cierto, manejan pocos. Sonaron, cómo no,
los contundentes singles “Bullets”, “Munich” y “Blood”, entre otros.
Es innegable que Editors facturan a la perfección un rock de estadio
para mentes indies. Leo en la web oficial del Wintercase que este
grupo se caracteriza por “guitarras puntiagudas, atmósferas
tenebrosas y un apabullante arrojo eléctrico”. Contundentes sí que
son, pero, ya se sabe: Cassius Clay tumbó, contra todo pronóstico, a
esa bestia llamada George Foreman. Fue en octubre de 1974. En
Kinshasa, Zaire.
www.howibecamethebomb.com
www.myspace.com/howibecamethebomb
www.theboxerrebellion.com
www.myspace.com/theboxerrebellion
www.editorsofficial.com
www.myspace.com/editorsmusic
WINTERCASE 07
|