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Massive Attack

Vitalic

Deep Dish

Digitalism

Faithless
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Texto: Elena Valea
Fotos:
www.weekendance.com
Quedará en la memoria esta primera edición del Weekend
Dance por sus cosas buenas y sus cosas malas, empecemos primero
con la parte positiva. La ubicación fue buena, salvo la comunicación
si eres de los que no vas en coche, el auditorio es un lugar
agradable con buena acústica, y además con baños dentro de lo que es
el recinto. Se agradece que en un evento de estas características no
tengas que recurrir a las famosas cabinas de plástico, que al final
de la noche están tan guarras que echas de menos una máscara antigas
para entrar a mear. Por otra parte, las barras estaban cerca de las
gradas y no había que esperar mucho para pedir. Todo lo referente a
servicios para el público estaba bien cubierto.
La parte más negativa fue, en mi parecer, la sensación de
que iba todo a matacaballo, con un orden sin sentido. La música
electrónica es muy dispar y juntar a Massive Attack,
creadores del trip hop, con sus ritmos suaves, oscuros y de protesta
con Vitalic, como su nombre parece insinuar, techno de
lo mas acelerado, no me parece lógico, pero si además pones a uno
detrás del otro, ya para que queremos más, cambiabas de rollo en un
cerrar y abrir de ojos, no te daba tiempo a asimilar o disfrutar lo
que habías escuchado.
El festival empezó a las 17.00h a ritmos de house de la
mano del madrileño Wally López, y siguió housero con el
argentino Hernan Cattaneo. Y por fin llegó Cedric Gervais,
y su techno experimental que animó a muchos de los asistentes
que empezaban a llegar. Este francés sabe muy bien como ganarse al
público y es que son ya muchos años tocando en los mejores clubes de
Francia o Miami, que pena que pinchara tan poco.
Más de tres horas después, el festival todavía esta
bastante vacío. A mi parecer empezó demasiado pronto, pero poco a
poco se iba llenando. De fondo el sonido característico de los
creadores del deep house, los inconfundibles Deep Dish y con
ellos la lluvia y un público animado al que no le importó bailar
mientras se mojaba. La lluvia se marcha con el sonido atronador de
Digitalism live que precedió a los eclécticos Soulwax.
Es verdad que actuaban muchos artistas, no todos del mismo
palo, y que lo hacían todos en el mismo escenario, por lo que había
que aligerar, pero es una pena que no pudiéramos ver lucirse a
Massive Attack, los grandes esperados de la noche, que
cumplieron con los cuatro clásicos: “Teadrop”, “Angel” y, para mi
sorpresa, “Safe from harm”, aunque sin Sarah Nelson. Todo
esto unido a los mensajes antibélicos. A mi parecer no llegaron a
lucirse, aunque tampoco ayudó que yo estuviera situada en una grada
llena de asiduos a la fabrik sin ninguna cultura del trip hop y que
no pararon de hablar.
Continuó Vitalic, sin comentarios, más que nada por
el orden en el que les toco pinchar que no encajaban ni con los de
antes ni con los de después.
Para mí los mejores de la noche fueron Faithless.
Impresionante puesta en escena nada más empezar, fuerte sin
contemplaciones, y desde luego con mucha calidad. Tampoco dudaron en
echar mano de los clásicos como su ya más que conocidos “God is a dj”
o “Insomnia”. Con lo que no quiero decir con esto que no hubiera
artistas mejores, todo va en gustos, si hubiera preguntado a los
nens que tenia a mi lado me hubieran dicho Vitalic sin
dudar.
Después del ritmo tan personal de Faithless llegaron
los insustanciales 2manydjs, alegres y divertidos pero sin
impresionar.
Ya terminando, Sven Väth nos sorprendió con una
increíble sesión y Carl Craig, con el inconfundible sonido de
Detroit, dejó sin aliento a todos los asiduos de los clubes
españoles.
Quitando las
pequeñas criticas la mayoría de la gente fue a pasárselo bien, no
creo que muchos fueran a apreciar la calidad musical de este o
aquel, sino a pasar un buen rato y desde luego se lo pasaron bien
desde el primer momento y eso se palpaba en el ambiente. Algunas
sesiones fueron repetitivas, pero yo disfrute y me lo pase bien con
todos.
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