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4 MESES 3 SEMANAS 2 DÍAS
Una película de
Cristian Mungiu
Interpretada por:
Anamaria Marinca, Laura Vasiliu, Vlad Ivanov, Alex Potocean...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Texto: Bálder Montesinos

 

Estupenda película de Terror. Sí… ¿Qué ocurre? Terror. T-E-R-R-O-R.

 

Admito que 4 meses 3 semanas 2 días es un drama. Sí. Netamente femenino. Emocionante. A la vez desgarrado y contenido… Vale. También reconozco un buen ejemplo de cine político bien realizado. Lo es incluso cuando pecan de miopía galopante -o interesada- los que sólo ven una crítica a la gris Rumania de Ceauçescu. Bien; hasta ahora estamos de acuerdo. Pero, he aquí mi discrepancia, por encima de todo veo una pequeña obra maestra del género de horror. Como suena. En vez de vampiros y zombis vemos funcionarios y empleados antipáticos; en vez de castillos de Transilvania, bloques en los suburbios de Bucarest; y en vez de chica guapa y tonta chillando, otra con rostro de cajera del Dia, fuerte y desprendida, franqueando un límite de la amistad que nadie osaría pisar. Si la intención primigenia del señor Mungiu era que se sintiese empatía con los dos personajes principales, debo reconocerle que el público lo pasa mal en su butaca sin dar ni un salto. Sólo se mueven los latidos, nerviosos, captando una angustia soterrada, subconsciente. La que más llega… y se queda.

 

Desplegando una dirección de secuencias muy largas (alguna estilo Berlanga, desplazando cámara entre muchos personajes) Cristian Mungiu muestra un dominio más que competente de los tiempos. Bien porque la historia avanza, porque hay tensión, porque existe suspense (lo hay, y mucho), o porque el personaje y nosotros necesitamos un respiro, no sobran nunca los segundos en esas tomas que, estrictamente medidas, son duraderas. La protagonista, que apenas transmite en las escenas anodinas, se crece en las intensas con sobriedad envidiable. La ambientación y la fotografía; sencillamente imponentes en su aparente invisibilidad. El filme forma parte de una serie sobre la sociedad rumana de la era Ceauçescu de la que al parecer es el primer –y prometedor- capítulo. Sé que sueno a disco rayado y mitómano, pero esta obra y la idea de tal serie serían imposibles sin la presencia imprescindible en la Historia del Cine de Kieslowski y su Decálogo.

 

¿De qué va la trama? No destripo ni menoscabo nada desde el momento que se anuncia a bombo y platillo como un film sobre el aborto. ¿De qué va el aborto? Buena y comprometida pregunta. Que no caiga en saco roto. No soy un papá; no me escabullo.

 

Los regímenes e ideologías a los que les interesa la posición subordinada de la mujer, condenan toda conducta que implique afirmación de libertad o independencia para ellas. Penalizan indiscriminadamente abortar; sin atender a supuestos y mucho menos al bienestar de la madre, ser humano formado que al parecer (en las prioridades de la gente que desde la comodidad de sus sofás las persigue) vale menos que un óvulo engendrado de 3 o 4 meses. Como si para dar espacio a una incierta semilla de olmo cortásemos de raíz un ejemplar de dos metros.

 

La estigmatización se reserva sólo a la mujer que ejerce su capacidad de opción. El hombre, por supuesto, escapa como casi siempre de estas tragedias cotidianas, aunque en su momento fuese igualmente culpable del “execrable” acto de sentir amor o placer y economizar en el precio del preservativo. El deporte de machacar y encarcelar a estas féminas se ha practicado en casi todas las tiranías que en el mundo han sido (no pocas, por desgracia): así pasaba con Franco, con Ceaucescu… y aún día de hoy se sigue importunando y criminalizando por parte de la conservadora Comunidad de Madrid a algunas madres que practican lo que, por lo visto, es considerado por los neoinquisidores como un hobby. Como si sintiesen envidia de la gran diversión que debe suponer para estas señoras la práctica en sus cuerpos de un acto no demasiado agradable (nótese el eufemismo). O del enorme desembolso de dinero que supone. De traumas personales ya ni hablemos, que eso son ya terrenos de psicólogos, rojos y mariquitas, especie a cuál más indeseable.

 

Supongo que todo es cuestión de tiempo, como cuando estos mismos señores “de centro” (con nombres y apellidos) se oponían sólo hace dos décadas al divorcio, la objeción de conciencia o la abolición de la pena de muerte.

 

No rendiría honor al talento del director, a sus personajes, si no vinculara mi opinión a millones de personas, mujeres en este caso, que han pasado, pasan o pasarán por experiencias parecidas a la aquí filmada. Opinión -por supuesto- personal, sesgada y posicionada. La “objetividad” la dejo para periodistas a sueldo y mercenarios de la pluma conduciendo ovejas al redil (señores corruptores: mi teléfono está abierto a ofertas y a “entendernos como caballeros”).

 

Como dice la poeta polaca Wisława Szymborska, ser humano es ser político en cada uno de los actos y omisiones del día y del sueño. 4 meses 3 semanas 2 días es Política, como lo es mi crispación. O la sangre caliente de la mujer que arroja un feto muerto. O la sangre fría de los que dictan leyes a distancia y en voz baja. Política… ¡¡y Terror!!

 

 

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