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Texto: Tomás Sendarrubias
Hace ya varios años, después de salir del cine de ver El
Rey Arturo, me prometí a mí mismo no volver nunca jamás a ver
una película de trasfondo romano. Por circunstancias del destino,
hace unas semanas, y cuando se suponía que iba a ir a ver Origen,
accedí a romper mi promesa y entrar a ver Centurión.
Mal hecho, Tomás, mal hecho.
A priori, la película no tenía mala pinta, al menos en lo
que la publicidad mostraba. Cine palomitero, de acción, entretenido…
Y eso es lo que parece al principio, cuando la historia (simple) se
plantea (de una forma también simple). A grandes rasgos, la película
cuenta la historia de Quinto Días (así, tal cual), un centurión del
ejército romano destinado en el confín del Imperio, en lo que hoy
llamaríamos simplemente Escocia, en un momento en el que los romanos
se enfrentan a los salvajes pictos, dirigidos por el malvado
Gorlacon… Básico, ¿verdad?
No mejora cuando se revela el verdadero argumento de la
película, cuando el malvado Gorlacon toma prisionero a Virilio, el
general al que sigue Quinto, y deciden rescatarle. Cambiad a los
pictos por “charlies” y a Virilio por el “Coronel Truman”, y veréis
que original, tampoco es. Pero da igual, te dices a ti mismo… has
venido a entretenerte…
Y según avanza la película te das cuenta de que eso no va a
ocurrir. La trama se vuelve absurda tras veinte minutos de película,
el desarrollo de los personajes es nulo, y para empeorarlo todo,
Quinto se nos revela como un filósofo existencialista de lo más
cansino, que va desgranando ante nosotros sus ideas sobre la lealtad
y el honor en los momentos más inesperados y de la forma más
impropia. La película es lineal, los giros argumentales, además de
manidos, completamente previsibles, los actores alcanzan la
categoría de hieráticos, y a partir del cuarto “paisaje de ensueño”
te planteas que para eso están los documentales y National
Geographic…
Poco más puedo decir… salvo que he renovado mi juramento.
Si a alguno se os ocurre ir a verla, pensadlo dos veces. Sin duda,
en casa estaréis mejor.
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