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COCO, DE
LA REBELDÍA A LA LEYENDA DE CHANEL
Una película de Anne Fontaine
Interpretada por:
Autrey
Tautou, Benoît Poelvoorde, Alessandro Nivola, Marie Guillain,
Emmanuelle Devos… |
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Texto: María Vaquero Argelés
Anne Fontaine quería mostrarle al mundo una historia de
superación, la de una mujer luchadora que lo consiguió casi todo a
base de tesón y de confianza en la intuición y estilo propios.
Gabrielle «Coco» Chanel es la titular de una vida apenas conocida
fuera de las fronteras francesas o más allá de los círculos de la
alta costura. Y la directora gala tenía muy claro qué era lo que
debía contar: los primeros años, los momentos previos y necesarios
para la construcción de un mito que ahora ya lo es a nivel mundial —
a pesar de que no es el primer biopic realizado sobre la
diseñadora (ni será el último).
Tenemos al personaje perfecto, con una historia tremenda
detrás, en la línea de la ya narrada por Olivier Dahan al tratar la
biografía de la grande de la chançon, Edith Piaf, en La
vie en rose (La
Môme, 2007) — las vidas de ambas son ciertamente similares (mujeres
fuertes con afán de superación y una independencia inusual con
respecto al mundo masculino). Y Fontaine sabe sacarle provecho sin
salirse de un clasicismo correcto. Fotografía y vestuario — con
algunos anacronismos asumidos y confesados — merecen ser destacados
en la función de recrear el ambiente de principios del siglo XX con
referencias plásticas tan evidentes hasta el punto de que, al ver
por primera vez el rostro de
la Coco adulta, no se puede dejar de pensar en la obra de
Modigliani — los ojos oscuros y profundos de Alessandro Nivola
transformado en Arthur «Boy» Capel también ayudan a crear esta
sensación. Abundan las sombras y la cámara errante para mostrar una
vida en constante claroscuro vista desde la perspectiva de la
fundadora del emporio Chanel — ¿nos permitirá acceder a sus
secretos, ocultos tras el escaso interés en revelar un pasado
trágico? Será en el momento en que se nos hace partícipes de su
éxito cuando el matiz de la fotografía cambie y las imágenes
parezcan estar extraídas de una revista de modas.
Pero es Audrey Tautou la que logra darle una gran veracidad
al personaje a través del parecido físico, sí, pero, sobre todo, de
su mimetismo con la forma de ser tan peculiar de la modista. No se
trata de otra actriz disfrazada de Coco Chanel — ya lo fueron
Katherine Hepburn, en una producción para Broadway dirigida por
Michael Benthall en 1969, o Shirley MacLaine (Coco Chanel,
Christian Duguay, 2008) —; es Coco Chanel, con su fuerza disimulada
por un aspecto frágil que, pese a todo, deja traslucir la ironía y
el carácter de una luchadora. Y es que son los actores — destacables
también Alessandro Nivola y Benoît Poelvoorde — los encargados de
aportar autenticidad a este triángulo amoroso con un trabajo bien
hecho.
No se trata de un film innovador en cuanto a la forma, no
es el argumento más original o extraordinario; sin embargo, es una
historia emotiva contada con inteligencia y economía de discurso
porque lo que interesa es Coco. Lo demás son accesorios, sombreros
que no dejan pensar.
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