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DISPONGO DE BARCOS
Una película de Juan Cavestany

Interpretada por:
Antonio de la Torre, Roberto Álamo, Diego Paris, Andrés Lima ...

 

 

 

 

 

Texto: Paloma Fernández Fidalgo

 

Casi abstracción.

 

Decía una viñeta de El Roto: "La originalidad se repite mucho". Sin embargo, la película Dispongo de barcos tiene una forma de ser experimental de lo más infrecuente.

 

Es una expansión del cortometraje El último golpe. Ambos, largo y corto, están dirigidos por Juan Cavestany y protagonizados por Antonio de la Torre, Diego París y Andrés Lima, entre otros. No serán pocos los que se sienten ahora a ver el largo atraídos por estos nombres, una parte de la nómina de la afamada compañía teatral Animalario. Si bien los antecedentes de Cavestany como director de películas (El asombroso mundo de Borjamari y Pocholo y Gente de mala calidad) han llevado, en general, a concluir que su faceta como cineasta tiene mucho que envidiar a la de dramaturgo.

 

Pues bien, quienes vayan a verla se encontrarán con una surrealista e irreverente comedia, con toques de thriller y fantasía, que pivota en torno a la organización de un atraco, donde los implicados son incapaces de ponerse de acuerdo al urdir el plan. Esta temática sirve de excusa para hablar de incomunicación, soledad, desconcierto, miedo y paso del tiempo.

 

Hay varios puntos de la obra que tienen muchas papeletas para desencantar al público. El propio director ha reconocido que, al hacerla, no estaba entre sus ambiciones que los espectadores acudieran en masa a aplaudir. El primer punto es la naturaleza surrealista, casi abstracta, del guión, que está bien hilado y tiene buen ritmo. El segundo es la forma como está rodada, en buena parte cámara al hombro, por paisajes urbanos en los que se ubican escenas que, curiosamente, tienen un tono muy dramatúrgico. Y el tercero son los diálogos, que aun siendo divertidos, posiblemente no lo sean tanto como pretendía su artífice (el propio Cavestany).

 

Pero la buena interpretación de los actores (que posiblemente sean el mejor activo de la película), el interés del argumento y el mérito que tiene haber rodado una cinta de 65 minutos con presupuesto prácticamente cero y en los ratos libres del equipo, centrado en otras ocupaciones, ya son motivo suficiente para echarle el ojo a Dispongo de barcos.

 

Consulten a fondo la cartelera, se deja ver solo en algunas salas.

 

 

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