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Texto:
Paloma
Fernández Fidalgo
Casi abstracción.
Decía una viñeta de El Roto: "La originalidad se repite
mucho". Sin embargo, la película Dispongo de barcos tiene una
forma de ser experimental de lo más infrecuente.
Es una expansión del cortometraje El último golpe.
Ambos, largo y corto, están dirigidos por Juan Cavestany y
protagonizados por Antonio de la Torre, Diego París y Andrés Lima,
entre otros. No serán pocos los que se sienten ahora a ver el largo
atraídos por estos nombres, una parte de la nómina de la afamada
compañía teatral Animalario. Si bien los antecedentes de Cavestany
como director de películas (El asombroso mundo de Borjamari y
Pocholo y Gente de mala calidad) han llevado, en general, a
concluir que su faceta como cineasta tiene mucho que envidiar a la
de dramaturgo.
Pues bien, quienes vayan a verla se encontrarán con una
surrealista e irreverente comedia, con toques de thriller y
fantasía, que pivota en torno a la organización de un atraco, donde
los implicados son incapaces de ponerse de acuerdo al urdir el plan.
Esta temática sirve de excusa para hablar de incomunicación,
soledad, desconcierto, miedo y paso del tiempo.
Hay varios puntos de la obra que tienen muchas papeletas
para desencantar al público. El propio director ha reconocido que,
al hacerla, no estaba entre sus ambiciones que los espectadores
acudieran en masa a aplaudir. El primer punto es la naturaleza
surrealista, casi abstracta, del guión, que está bien hilado y tiene
buen ritmo. El segundo es la forma como está rodada, en buena parte
cámara al hombro, por paisajes urbanos en los que se ubican escenas
que, curiosamente, tienen un tono muy dramatúrgico. Y el tercero son
los diálogos, que aun siendo divertidos, posiblemente no lo sean
tanto como pretendía su artífice (el propio Cavestany).
Pero la buena interpretación de los actores (que
posiblemente sean el mejor activo de la película), el interés del
argumento y el mérito que tiene haber rodado una cinta de 65 minutos
con presupuesto prácticamente cero y en los ratos libres del equipo,
centrado en otras ocupaciones, ya son motivo suficiente para echarle
el ojo a Dispongo de barcos.
Consulten a fondo la cartelera, se deja ver solo en algunas
salas.
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