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DRIVE
Una película de
Nicolas Winding Refn
Interpretada por:
Ryan Gosling, Carey Mulligan, Ron Perlman, Christina Hendricks, Bryan Cranston, Albert Brooks.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Texto: Marcos Ripalda

 

Quien haya seguido a Nicolas Winding sabe que Drive, una película parca en lo narrativo y con inconfundible aroma vintage, con la que recibió el premio al mejor director en último Festival de Cannes, toma como referencia la trilogía de Pusher (1996-2005) dirigida por el propio Winding, a saber: un hombre, enfrentado a un entorno hostil y acorralado (nada que ver con Rambo), que se aferra más que nunca a los principios que le han permitido sobrevivir hasta ese momento. En este aspecto, recuerda a la emblemática El silencio de un hombre, dirigida por Jean-Pierre Melville en 1967, y a la cult-movie Ghost Dog: El Camino del Samurai (1999), del irregular Jim Jarmusch, donde un asombroso Forrest Whitaker sigue las reglas del código de honor samurai en un entorno urbano donde las bandas sustituyen a los criminales, golfos y maleantes de antaño.

 

Drive radiografía la soledad de un hombre cuya rutina le ha ayudado a sobrevivir en un mundo de ladrones. Sin esta rutina, el personaje sin nombre que interpreta un brillante Ryan Gosling, sería, probablemente, un hombre muerto. La escena inicial de la película, con esos títulos de crédito en rosa y la música ochentera, resume todo lo que tenemos que saber del personaje: que no se anda con tonterías y que es un excelente conductor con las revoluciones cardíacas sumergidas en hielo. Luego, la película adquiere un ritmo contemplativo (impagables los planos que muestran la delicada química entre Gosling y Carey Mulligan), con diálogos mínimos y silencios más que significativos, hasta que llega el momento de elegir un bando. De hecho, el propio director califica Drive de película de "superhéroes”. Y puede que tenga razón, pues el personaje principal se rige exclusivamente por su propio beneficio y en un determinado momento decide tomar partido por lo que considera justo.

 

Drive posee un estilo visual que, apuesto, será objeto de estudio en las escuelas de cine en breve. Rodada fundamentalmente con objetivos gran angular, que aportan a la película, como explica el director de fotografía Newton Thomas Sigel, “mucha profundidad y muchos fondos”, lo que permite adaptarse “a una amplia variedad de localizaciones mientras contábamos historias que tenían mucha velocidad. En especial, el rodaje exigió un esfuerzo extra para filmar algunas de las secuencias de persecución, ya que el realizador prohibía terminantemente el uso de la cámara en mano. En su lugar, se utilizó la plataforma ‘biscuit’ (…) Colocábamos el coche encima. De esa forma Ryan podía estar en el coche concentrado en su interpretación mientras las cámaras filmaban. Al mismo tiempo, hay otro conductor que conduce el coche”.

 

La grandeza de Drive reside en su innegable atracción magnética. Dicho esto, si no sales de la proyección deseando vestir la chaqueta del escorpión que lleva Ryan Gosling, debes hacértelo mirar.

 

Quien espere una película de acción adrenalítica con mucha explosión y coches a toda velocidad, mejor que se alquile alguna de la serie Fast & Furious. Y, por supuesto, que se olvide de un final made in Hollywood, cerradito, empaquetadito y listo para evacuar en la primera oportunidad.

De Winding es también muy recomendable Valhalla Rising (2009), una película con parecidos más que razonables con la demencial Aguirre, la cólera de Dios (1972), dirigida por el odiado/reverenciado Werner Herzog. Por supuesto, Winding o aburre hasta el sopor o fascina. Para los que quieran empaparse de Ryan Gosling, que para un servidor es el nuevo Robert de Niro, un actor total que está por encima del personaje que interprete, les recomiendo Half Nelson, Blue Valentine, Los idus de marzo, Lars y una chica de verdad, El creyente… y, por supuesto, la próxima cinta en la que se enrole y que, por cierto, dirige Winding, titulada Only God Forgives, sobre el mundo del boxeo, que se encuentra en fase de postproducción a fecha de hoy.

La banda sonora de Cliff Martínez, entre el ambient de Stars of The Lid y el grandísimo Angelo Badalamenti de Carretera perdida, actúa allí donde perfectamente podría haber silencio. Y es que el silencio de Drive es un permanente hilo sonoro que provoca en el espectador una inquietd similar a la que provoca David Lynch cuando los personajes, ya sea en Twin Peaks o en Mulhollan Drive, descorren la cortina púrpura.

 

 

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