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Texto: Juan Torres
En 1973, George Taylor (Charlton Heston) abandonaba la
Tierra y aterrizaba en un planeta dominado por simios en el año
3978. Tras descubrir que ese planeta de primates era el suyo, y
postrado ante una Estatua de la Libertad semi derruida, un derrotado
Charlton Heston dice aquello de: ¡Maniáticos! ¡Lo habéis
destruido! Yo os maldigo a todos, maldigo las guerras… ¡os maldigo!
Pero… ¿Qué pasó desde su salida a su llegada? En ese largo
intervalo de tiempo en el que España ganó un mundial, entró y salió
de la crisis, sufrimos a Bush padre e hijo, salieron el ipod y el
ipad, el HD acabó con el DVD, que acabó con el CD, que acabó con las
cintas y los vinilos,… hubo un momento en el que el animal dominante
pasó de ser un humano a un simio. Y… ¿cómo empezó todo?
Las respuestas a esos primeros pasos la encontramos en esta
precuela dirigida por Rupert Wyatt y protagonizada por James Franco,
Freida Pinto, John Lithgow y Andy Serkis. ¿Cómo un planeta puede
cambiar de dominador? Varios factores se suman para que la evolución
de paso a la revolución simia: un chimpancé llamado César (un
nuevamente digitalizado Andy Serkis, mítico Gollum) más inteligente
que la mayoría de los humanos, un laboratorio de investigación
liderado por Will (James Franco, ¿es que ya no te acuerdas de las
que montaba tu padre en Spiderman? ¿te quedan ganas de
laboratorios?) que prueba en chimpancés un fármaco contra el
Alzhéimer, el exceso de ganas de unos y la falta de escrúpulos
comerciales y éticos de otros (¿es que estos científicos no han
visto Terminator?) hacen que la situación se les escape de
las manos, generando una situación esperada y asumida por el
espectador.
Por el camino vemos el desarrollo de César, autentico
protagonista de la película, y descubrimos como aprende a
comunicarse, a amar, y a desarrollar sensaciones y comportamientos
humanos. Las circunstancias le llevan a convertirse en el líder de
una orquestada revolución que sujetará al espectador a la butaca en
una serie de escenas de acción en la que los simios, como bien
sabemos, llevan las de ganar.
En una época de crisis absoluta de guiones originales (Resacón
en las vegas 2), remakes (Conán el Bárbaro), héroes
maltraídos del comic (Thor), adaptaciones al 3D (Los Pitufos)
y demás refritos veraniegos, El origen del planeta de los simios
emerge como la alternativa de acción al aburrimiento estival. No es
la precuela de las precuelas (que para eso ya está el Padrino II)
pero si un divertido pasatiempo cinematográfico.
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