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Texto: Tomás Sendarrubias
Cuando te planteas
ir a ver Invictus lo primero que se te ocurre es “¿Por qué
no?”. Es una película dirigida por Clint Eastwood, y los
protagonistas son Morgan Freeman (que encima hace de Nelson Mandela)
y Matt Damon; y que va a hablar de cómo fueron los primeros tiempos
de la presidencia de Mandela en Sudáfrica.
Realmente,
Invictus se centra en la decisión de Mandela de utilizar el
papel de Sudáfrica como sede de los mundiales de Rugby y la
participación de su equipo nacional en ellos para tratar de
recuperar parte de la fama internacional que el país había perdido
por culpa del Apartheid (no hay que olvidar que en Sudáfrica,
además, el Rugby había sido el deporte de la elite blanca, y por lo
tanto, representaba todo lo que el Apartheid había supuesto para la
población negra, que al tiempo, y como fórmula de rechazo, había
adoptado el Fútbol como deporte propio).
En ese sentido, Invictus trata de resaltar lo positivo del
deporte como medio de unión más allá de clases, etnias o situaciones
políticas y económicas. Y realmente, lo hace bien, la película
resulta entretenida y no aburre. La banda sonora es, aunque quizá
algo escasa, acertada. Y tanto Morgan en su papel de Mandela como
(un bastante embrutecido) Matt Damon como Francois Pienaar, el
capitán del equipo de rugby sudafricano, cumplen bien con sus
papeles.
Aquí acaba lo
positivo. ¿En el otro lado de la balanza? El guión está salpicado de
frases lapidarias (sobre todo los textos de Freeman), y la película
adolece de una absoluta carencia de tensión dramática. No hay una
oposición real a la voluntad de Mandela, todo es, en mi opinión,
demasiado suave. No hay rastro de la oposición política a Mandela,
se pasa de puntillas por los únicos momentos en los que podría haber
habido un conflicto, y de pronto, la película se convierte en algo
“demasiado bonito”, muy idílico y bucólico, y probablemente, muy
lejano de la realidad en lo que debió ser la transición del régimen
del Apartheid al gobierno de Mandela.
En resumen, una
película entretenida… pero esperaba más.
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