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Texto: Ángel Morán Paredes
La nueva película del director alemán de ascendencia turca Fatih
Akin es una comedia ácida y gamberra, que posee los ingredientes de
las anteriores películas de este realizador, pero abandonando el
drama y la fatalidad de aquellas cintas, y adaptando la historia a
este nuevo género en el que debuta.
La idea parte de un proyecto abandonado bastantes años atrás, antes
de realizar su memorable
Contra la pared (2004). Fatih quería realizar una película
con toques autobiográficos, para lo que contó con la ayuda de su
amigo Adam Bousdoukos, actor protagonista de la película y poseedor
de una taberna que se convirtió en centro de reunión, y finalmente
en un hogar. El argumento gira en torno a esta idea de reunión
familiar, el amor, la confianza, y el proceso de madurez al que se
tienen que enfrentar unos personajes, viviendo situaciones al
límite, y cuya caracterización es el mayor logro de la película.
Soul Kitchen
es el nombre de esa taberna, convertida en restaurante de alta
cocina, y ubicada en una antigua estación abandonada, en los
extrarradios de Hamburgo. Es ésta ciudad la que vio nacer y crecer a
Fatih Akin, y en la que el joven cineasta experimentó todo lo que
acontece a los personajes de sus películas. El restaurante se
encontraba en el barrio llamado Wilhelmsburg, y el cineasta critica
la feroz especulación inmobiliaria que padece la ciudad.
Hamburgo es por tanto la protagonista de Soul Kitchen, y como
ya hizo en Contra la pared o Cruzando el puente: los
sonidos de Estambul (2005), nos describe la ciudad no solo
mediante imágenes, sino a través de sus sonidos. La película tiene
una banda sonora muy rica y variada, abarcando todo tipo de géneros
musicales: pop-rock, hip-hop, música electrónica, pero sobre todo
mucho soul de los setenta, con temas de Quincy Jones y Kool & The
Gang. Y es que la música alimenta el alma, como le grita Zinos
(propietario del restaurante) a la inspectora de hacienda.
Pero hay otra gran protagonista en Soul Kitchen, y es la
comida. Fatih Akin hace un homenaje al mundo del cine a través de la
vida de este restaurante. Según palabras del director: “el
propietario es el productor, el chef el director, los camareros los
técnicos y los clientes el público”. Nos muestra cómo se pueden
realizar platos de gran calidad con productos basura, del mismo modo
que un plato puede resultar desagradable aunque hayamos contado con
productos de buena calidad. Así sucede también en el cine.
El carácter cosmopolita de las anteriores películas de Fatih Akin
también aparece en Soul Kitchen. Casi todos sus personajes
son inmigrantes turcos viviendo en Alemania, adaptándose a un nuevo
modo de vida pero sin perder sus tradiciones y costumbres
familiares. En las anteriores ocasiones, estos personajes acababan
escapando, huyendo a otros países en busca de una explicación,
librándose de las ataduras, y tratando de conseguir un mejor modo de
vida, que habitualmente no acaban encontrando.
En Soul Kitchen también encontramos a estos personajes, pero
sin embargo este intento de huir resulta fallido, son animales
atrapados en una rueda giratoria que, por más que corran, siempre
acabarán en el mismo sitio. En esta ocasión los inmigrantes turcos
no son los protagonistas, dando paso a la comunidad griega, también
muy presente en Hamburgo.
No obstante se trata de una comedia, que respeta todas las reglas
del género. A los personajes le suceden miles de desgracias, pero
resultan graciosos. Para bien o para mal, es inevitable reírse ante
las molestias que sufre el protagonista, debidas a la hernia discal
que padece. Por lo tanto, el fatalismo asociado a las películas de
Fatih Akin da paso, en esta ocasión, a la carcajada.
Quizá no sea la mejor película de este director, pero resulta muy
entretenida, y es un respiro ante el dramatismo al que nos tiene
acostumbrado, pero sin abandonar su característica violencia visual.
Si Contra la pared era el amor y
Al otro lado (2007) era
la muerte, nos faltaba el demonio para completar la trilogía. No
obstante el director turco-alemán ha querido tomarse una pausa para
mostrarse más optimista y regalarnos esta película, que podríamos
sintetizar como el regreso al hogar.
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