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VALOR DE
LEY
Una película de
Joel y Ethan Cohen
Interpretada por:
Hailee Steinfeld, Jeff Bridges, Matt Damon, Josh Brolin y
Barry Pepper |
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Texto: Ruth Sastre Sánchez
Sólo algunos de mi generación saben que
True Grit,
traducida en España como
Valor de Ley,
es un remake (aunque los Coen no la concibieran como tal)
de una película homónima de 1969, protagonizada por John Wayne y
dirigida por Henry Hathaway, en base a la novela del mismo nombre de
Charles Portis.
Sin haber visto su película predecesora, esta nueva versión, cuyo
título en inglés podría traducirse como “tener agallas,” llamó
inmediatamente mi atención desde el primer segundo de metraje. La
película comienza con un proverbio del Antiguo Testamento: “Huye
el impío sin que nadie lo persiga, pero los justos están confiados
como un león”. Como todos los buenos Westerns,
Valor de Ley
dirime la controversia fundamental que existe en torno al triángulo
conceptual de la justicia, la venganza y el castigo, con una
moraleja claramente judeocristiana y recurrentes símbolos y
referencias bíblicas (animales incluidos).
Las excelentes interpretaciones de la jovencísima Hailee Steinfeld
(tiene unos primeros planos arrebatadores), el veterano Bridges
(natural y gracioso), Matt Damon (desconcertante, como su personaje)
y los secundarios Josh Brolin y Barry Pepper, ayudan a hacer la
película creíble y entretenida.
Mención especial merece una escena casi al final del filme
en la que los Coen ruedan magistralmente lo que visualmente es una
justa medieval en mitad de las praderas de Arkansas.
Impresiona la fotografía y el muy conseguido realismo en la
ambientación del Lejano Oeste, pero quizás lo que más acompaña a su
argumento es la preciosa y absolutamente emocionante banda sonora,
inspirada en himnos religiosos del siglo XIX, que traslada
inmediatamente al espectador al piano de una iglesia y le recuerda,
además, que la ley de Dios es la única verdad. “El castigo siempre
llega,” los píos confían en ello, y saben que a ellos también les
llegará.
Valor de Ley
es una historia jocosa y emotiva de valor y fe. Es también un cuento
adolescente sobre la construcción de la identidad personal, la toma
de decisiones y la responsabilidad de cargar con sus consecuencias.
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