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EL NIDO VACÍO
Una película de Daniel Burman

Interpretada por:
Cecilia Roth, Óscar Martínez

 

 

 

 

Texto: Consuelo Sánchez Condés

 

Las relaciones, entre amigos, entre familiares, con conocidos, con desconocidos que queremos conocer, o no; la evolución, el paso del tiempo; las sorpresas que cambian la percepción de esa fluir; el continuo suceder de la cotidianidad que se hace largo y lento, como la película. El color gris de la indiferencia de nuestra monótona existencia, de nuestro vacío existencial, puede romperse o colorearse con fugaces guiños a un sentido general superior más amplio y serio que justifique nuestros ridículos actos, en la "poética de la caricatura", o los alardes de creación del arte como manifestación de lo más elevado y complejo de nuestro ser. Es la táctica de convertir y destacar lo insignificante para, como efecto inverso, considerar que hay algo más preeminente que da prueba con razones más convincentes de la finalidad vital.

 

La manifestación fiel a una realidad insulsa puede salvarse, en un filme, a través de varias técnicas. Por un lado, con actores que hayan conseguido la aceptación del público, y que aunque el papel no permita hacer grandes muestras de ingenio, se salven gracias a esta suerte de simpatía.

 

Por otro, el realismo "mágico", que permite captar la expectación a través de efectos de extrañeza creados con esas escenas irreales en medio de la simpleza de la realidad (números musicales, personajes que se adivinan inexistentemente fantasmales, o lugares evocados en medio de alucinaciones). O al revés, también, considerar como real estas escenas "ideales" a modo de adelanto de una realidad que si bien no es imposible, resulta ser impensable en el momento de la narración en que aparece.

 

Este es el peligro del realismo. Si no se pretende mostrar una explicación que sublime la obra o nos haga comprender, o al menos plantearnos, que las cosas tienen un significado más allá de lo que vemos, se cae en la trivialización. Las quejas que presenta la historia son tan trilladas, tan manidas, que llegan a ser vulgarizadas: la monotonía irrumpe en las parejas; el reclamo de libertad arroja a otros brazos; todos estamos solos; las parejas mayores acaban como empezaron antes de tener prole, porque la prole debe seguir el mismo camino, para acabar otra vez como al principio, como sus progenitores, como acabarán sus vástagos; porque la creación intelectual, artística, o ideal nos evade de la miseria de lo cotidiano; las casualidades nos emocionan como algo nuevo que da sentido a nuestra vida, etc etc etc

 

En resumen, mantiene la crítica sobre una problemática que por cotidiana, se vulgariza, y expulsa toda ilusión, sustituyendo estas acciones mágico-realistas por situaciones caricaturescas. Hacer del aburrimiento una forma de vida ridícula. Qué larga y qué corta, por esa sensación contradictoria puede hacerse la representación de nuestra historia, sin una debida abstracción...

 

 

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