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LA TETA ASUSTADA
Una película de Claudia Llosa

Interpretada por:
Magaly Solier, Marino Ballón, Susi Sánchez, Efraín Solís, Bárbara Lazón, Karla Heredia, Delhi Heredia, Anita Chaquiri, Fernando Caycho, Leandro Mostorino, Summy Lampa, María del Pilar

 

 

 

Texto: María Vaquero

 

Claudia Llosa retoma su labor en la dirección cinematográfica con una historia cargada de emociones, de dureza y tragedia, relatando, nuevamente, unos hechos ficticios pero basados en una realidad tan tremenda que supera la ficción.

 

Tras debutar con la extraña pero interesante historia de Madeinusa (2006), la cineasta utiliza un argumento que descubre la situación de su país de origen, un Perú que empieza a asomar la cabeza tras una dura lucha armada y demasiados sucesos horripilantes. Y lo hace trabajando con la estética característica del cine documental con el fin de transmitir veracidad y realismo, como ya hicieran los cineastas de los nuevos cines latinoamericanos años atrás para despertar conciencias.

 

Las tradiciones del pueblo peruano, esas creencias que, desde el otro lado del océano, observamos sin llegar a comprender muy bien, son el hilo argumental de una trama que va dejando ver poco a poco su razón de ser: el mostrar al mundo el dolor de estas mujeres. La encargada de transmitir todo ello es Fausta, un complejo personaje interpretado por Magaly Solier que, tras interpretar a Madeinusa – otro personaje andino pero totalmente distinto a Fausta - , nos regala una actuación cargada de una gran fuerza que es revelada a través de su poderosa mirada.

 

El miedo irracional de esta joven se proyecta en todo lo que hace y se contrapone a la incomprensión de la que es objeto. El resto de personajes, con la excepción de Noé, no llegan a entender su situación por lo que no les resulta fácil tratar con ella sin que la estupefacción se refleje en sus rostros. El silencio provocado por una vergüenza injusta despliega su poder como medio de incomunicación; Fausta se ha quedado totalmente sola y lo sabe.

 

Ante esto, el resto de personajes, familiares o no, permanecen en un estado de estupidez absoluto debido a su falta de interés hacia los problemas de la joven, por falta de humanidad al fin y al cabo. Pero a pesar de todo ello, su magnetismo logra conquistar a más de uno, ya sea por su atractivo físico (el primo del novio), por su extraño comportamiento – algo le sucede a esta chica - (Noé), o por sus condiciones para la música (Máxima).

 

Y es la música un elemento clave en el film, siendo los diálogos entre Fausta y su madre, medio hablados, medio cantados, un síntoma más de cuán indefensas están las mujeres que, como Perpetua, han tenido que sufrir espantosas vejaciones que les han provocado un dolor que no podrán olvidar nunca. Y es por eso que han de cantarse mutuamente para tratar de consolar su incontenible llanto.

 

Se trata de una película dura pero muy necesaria, que trata sin paños calientes un tema ciertamente desconocido o, cuanto menos, obviado. La tragedia es más grave cuando se cierran los ojos hacia una realidad que no debería olvidarse. Claudia Llosa no va a permitir que esto suceda y, con buenas películas como La teta asustada, con su crudeza de imágenes y una historia estremecedora, nos obliga a abrirlos. Y de qué manera.

 

 

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