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MAPA DE
LOS SONIDOS DE TOKIO
Una película de Isabel Coixet
Interpretada por:
Rindo
Kikuchi, Sergi López, Min Tanaka, Manabu Oshio, Takeo
Nakhara, Hideo Sakaki,
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Texto:
Ruth Bautista
Las películas de Coixet son siempre una experiencia
interesante. Pueden llegar a emocionarte en mayor o menor medida,
gustarte más o menos, pero nunca dejan de ser una experiencia. Su
mundo, algo romántico, algo onírico, y sus personajes despegados,
desligados del mundo y sus iguales, son marcas de la casa.
En esta ocasión la película es innovadora en varios
aspectos. Cambia de escenario y de idioma, aunque eso en el fondo no
sea una sorpresa en esta directora viajera. Se adentra en la cultura
nipona para hacernos llegar este Mapa de los sonidos de Tokio
e innova en alguno de sus planteamientos para transmitirnos una
historia que está en consonancia con las anteriores en el fondo,
pero no en la forma. En esta ocasión la superficie es más cruda,
haciendo homenaje la comida japonesa que tanto
protagonismo tienen en la película. Nos relata la historia de dos
personajes que cruzan sus caminos, pero no desde el plano emocional
habitual en Coixet, sino sobre todo desde el plano físico. Porque
todo es físico y crudo en esta película. Y el resultado es cuanto
menos desconcertante. Característica apoyada por el carácter de sus
dos protagonistas, Riko Kikuchi y sobre todo Sergi López, ese actor
con pecho de gigante (inmenso contraste con el de su acompañante en
la película), tan creíble en sus papeles como increíble. Siempre
igual, siempre desconcertante.
Si bien en algunas escenas la película recuerdan a otras
como
Contra La Pared, Lost in Translation o en una escena
que mejor no mencionamos incluso a Oficial y Caballero, y
abusa por momentos de ciertos tópicos japoneses como el pescado, o
los karaokes, también es verdad que aborda de manera genuina y
original las escenas carnales, extensas en el metraje pero
desarrolladas con frialdad francesa.
Pocas veces
está justificado el uso de un narrador en una película, y en esta
tampoco. Quizás este sea el punto más débil de la película. No posee
la gloria de Mi vida sin mí ni el encanto de Cosas que
nunca te díje (mis favoritas), pero este Mapa de los sonidos
de Tokio (que bien podría haber sido de sus sabores) es una
película grata e interesante. Advertencia: posiblemente después de
verla busques desesperadamente un restaurante japonés. |