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SLUMDOG MILLIONAIRE
Una película de Danny Boyle
Interpretada por:
Dev
Patel, Anil Kapoor, Freida Pinto, Rifan Khan, Madhur Mittal,
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Texto:
Ruth Bautista
Decir que Slumdog Millionaire es la mejor película
del año es decir demasiado. Ahora bien, acusarla de manipuladora y
falsa, es decir bien poco de la inteligencia de la audiencia. La
película se encuentra en un término medio, es ciertamente
entretenida, inteligente y atrevida. Atrevida no por su montaje (que
ha dado pie también a innumerables comentarios en todos los
sentidos), sino por mostrar con crudeza y rabia una India que
difícilmente nos llega. E inteligente, por mostrar esta otra cara
del país edulcorándola a cada paso, como si de una tarta envenenada
se tratase, para que las mentes bienpensantes y políticamente
correctas se la traguen sin pestañear. Comentarios como que se trata
de un cuento muy bonito no hacen sino atestiguar que la sobrecarga
de azúcar de la película ha funcionado a la perfección. Igualmente,
aquellos que se quejan de que el cartel nos cuenta el final de la
película no se han enterado de la misa la media. Han desenvuelto el
bombón, y se han quedado tan solo con el colorido envoltorio.
Se dice también que se trata de una película de bajo
presupuesto, lo que te lleva a pensar que se trata de una
deslocalización encubierta, que lo de bajo presupuesto en realidad
significa que los productores se han ahorrado una pasta gansa por
haber realizado la película en territorio indio. La globalización
por fin llega al cine y esta película quizás abra un nuevo y dudoso
camino.
En definitiva se trata de una película polarizada,
realizada con maestría, que deja una sensación agridulce y una
conclusión final función de los ojos que miran la película. En un
mundo lleno de una audiencia ávida de comedias románticas, la
impresión general es que Slumdog Millionaire es una de ellas.
Sin embargo, Danny Boyle marca su imprenta en gran parte del
metraje. Su tratamiento de los bajos fondos es simplemente
espectacular. Ni un ápice de compasión ni condescendencia. Una
mirada directa y efectiva, sin adornos, que en muchas ocasiones
recuerda a la crudeza y repulsión de Trainspotting (1996). Y
al igual que en ésta, la banda sonora no hay que perdérsela.
Como decíamos al principio, la gran baza de Slumdog
Millionaire es ser una película muy entretenida, llena de
momentos duros, otros emotivos, mucha ironía e inteligencia. Y como
uno de los niños les dice a unos turistas americanos en mitad de la
película: “¿No queríais que os mostrara la India verdadera? Pues
aquí la tenéis”.
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