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SUEÑOS DEL DESIERTO
Una película de Zhang Lu

Interpretada por:
Jung, Bat-Ulzii, Shin Dongho, Munkhjiin.

 

 

 

 

 

 

Texto: Consuelo Sánchez Condés

 

Hay quien piensa que soñar con el desierto significa la pérdida en los negocios y empresas emprendidas, o la falta de amigos, soledad. Si se es mujer, implica una mala reputación labrada por rumores de enemigos ocultos. Pero soñar en el desierto conlleva que los sueños sean claros y premonitorios, ya que en un lugar tan desolado, la ausencia de misiones vitales y distracciones que nos hagan evitar pensar en el nihilismo de nuestra existencia, hace que las visiones se concentren y se hagan más clarificadoras.

 

Sin embargo, el calor del desierto también confunde; con expectativas de una vida salvatoria, de arroyos frescos corriendo salvajes para calmar tanta sed. La ilusión de quienes no tienen más esperanzas de realizar algo más allá de su rutina y vacío material, les llevará a buscar llenar el espiritual.

 

Plantar árboles en el desierto no es ninguna tontería. Ya hace unos años (no es broma) un grupo de científicos chinos había desarrollado un tipo de método a través de 'agua sólida' que permitía esta hazaña, con un hallazgo tan 'impresionante' que pasó de puntillas entre los ecos mediáticos, contradictoriamente. Pero la dificultad no es llevar a cabo algo de lo que hay una posibilidad más o menos grande de que ocurra y sea factible. El problema está en hacer de eso tu mundo y olvidar el resto de mundos, los de los demás, de aislarte de tal manera que sólo prestes atención al hecho posible o probable de conseguir lo que te obsesiona, aún viendo que cada día se viene abajo. ¿Qué cambiaría una persona plantando unos cuantos árboles en el desierto? ¿Cambiaría si los plantáramos todos?

 

No sé si este argumento trata de representar el mito griego de aquel que estaba condenado a subir rodando una roca hasta lo alto de una cima y cuando llegaba rodaba otra vez abajo, para volver a empezar (Sísifo) o tiene más que ver con la tortura de Prometeo, cuyo hígado era devorado día tras día por un águila, volvía a crecer el órgano y volvía a sufrir el tormento...

 

En cualquier caso, es evidente que la forma de vida elegida por este mongol (mongol de Mongolia, lugar donde se desarrolla la historia), no es muy envidiable. ¿Pero qué es lo que 'ata' al protagonista en esa situación? ¿Qué clase de creencia te permite soportar tales incoherencias? Si creyera, rezaría.

 

La intención del director de reflejar la 'odisea' de sufrimiento que han de realizar los norcoreanos para huir de su tierra y atravesar China hasta finalmente llegar a Mongolia se queda en un atisbo velado. De manera que permanece casi en una intención, con un lento argumento que se arrastra, sin diálogo, ardid para acentuar la diferencia de lenguas de los personajes, y utilizar la manida clave de que el lenguaje de la música es universal en el cariz colorido de babel.

 

Y una fábula nunca deja de tener un guiño a lo surrealista de las posibilidades en lo imposible, y así nos muestra una escena de película que se rueda dentro de la película, como una escapatoria, como la puerta que nos muestra la salida, igual que en las pesadillas siempre hay un despertar.

 

Si se puede buscar una nota que ensalce su esquema formal como principio de la historia moral que pretende enseñar, decir que tiene un punto en común con El señor Ibrahim y las flores del Corán (de François Dupeyron), y es esa reacción del ser (humano o animal) que ante la adversidad, cuando las cosas se complican, huye mostrando su egoísmo; o más particular del hombre, el que se queda cuando los demás huyen, para afianzar su autoridad o demostrar la tozudez de su postura, si va acompañado del intento de engrandecer la autoridad perdida.

 

Hungai es el mongol que vive en el yurt decorado con coloridos tapices en medio del desierto, el que se queda. ¿Es Prometeo? Es quien sufre la pérdida de amigos y negocios. Choi Soonhee es la mujer norcoreana a la que labran la mala reputación. Changho es el niño que busca la puerta. Yorick es el soldado mongol que canta la canción coreana. Todos desean, en la precariedad del desierto, soñar con algo más.

 

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