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Little
Miss Sunshine

Jonathan
Demme

Alfonso
Cuarón

Bruno Ganz

Fair Play

The Art Of
Crying

Emma's
Bliss

53 Días de
Invierno
.jpg)
Children

Bosque de
Sombras

So Long!

La
Distancia

Familia
Tortuga

Sons

The 12
Labours
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Texto:
Ruth Bautista y
Juan Aguado
Fotos:
Juan Aguado
Zabaltegui
es una sección tan repleta de películas que resulta complicado
comenzar a escribir sobre ella de manera ordenada. Las películas se
dividen en tres bloques: Perlas, Nuevos Directores y Especiales. La
Sección Perlas consta de películas rescatadas de otros festivales y
la Sección Especiales es una sección meramente informativa que no
opta a ningún premio. Los premios concedidos en Zabaltegui son los
siguientes:
Premio al mejor director: para las películas a concurso en
Nuevos Directores
Premio al mejor guión: para las películas a concurso en
Nuevos Directores
Premio TCM del público: para las películas de Perlas
Premio Volkswagen de la juventud: para las películas que
participan en las secciones Nuevos Directores y las primeras o
segundas películas de Perlas.
Por lo que los premios han sido variados y en general con
muy buen criterio. Aunque también hay que decir que la selección de
películas de Zabaltegui de esta edición ha sido extraordinaria y
muchas de las películas que hemos visto podrían haber estado
premiadas.
En la sección Perlas, la ganadora del premio TCM del
público fue Little Miss Sunshine. Se trata de una de esas
películas claramente ganadoras de cualquier premio que otorgue el
público (se lo llevó también en el festival de Sidney), pues es una
comedia hilarante con una carga dramática considerable pero tratada
con soltura, unos personajes bien creados y desarrollados, un
plantel de actores estupendos y medianamente conocidos, como Toni
Collette, Greg Kinnear y Alan Arkin, y una niña de esas que se
quedan con cualquiera, Abigail Breslin.
En Perlas además pudimos ver los documentales musicales
sobre las Dixie Chicks Shut Up & Sing y Neil Young: A
Heart Of Gold, de Jonathan Demme con muy buena acogida por parte del público; las
películas americanas de los dos grandes directores mejicanos del
momento: Babel, de Alejandro González Iñárritu y
Children
of Men, de Alfonso Cuarón, quienes demostraron que el talento es
independiente de la procedencia del dinero; el popurrí de París
Je T’aime, película formada por dieciocho cortos sobre lo bello
que es París realizados por todo tipo de directores, como Joel &
Ethan Cohen, Wes Craven, Isabel Coixet o Gus Van Sant; la magnífica
película suiza Vitus, de Fredi M. Murer interpretada por el
miembro del jurado Bruno Ganz, conocido por su irrepetible
interpretación de Hitler en El Hundimiento; El Demonio
Viste de Prada, para todos los públicos; o Belle Toujours,
de Manoel de Oliveira, solo para entendidos y de avanzada edad.
En la Sección Nuevos Directores, el premio Altadis a los
nuevos directores fue para la película francesa Fair Play, de
Lionel Bailliu. El director y guionista constituye una feroz
inyección de energía y vitalidad en el cine francés y presenta con
Fair Play una de las películas más frescas e interesantes del
cine galo que hemos visto en años. Una de las secuencias de la
película, y a partir de la cual se crea el largo, es el corto
Squash (2003) que llevó al director a las galas de los premios
César y Oscar. El film se sitúa a mitad de camino entre las
películas de acción y el drama psicológico, y construye unos
personajes reales (¡por fin unos personajes franceses que hablan,
gritan y en definitiva se expresan!) colocados en situaciones que,
aunque algo exageradas, se han convertido en habituales en el mundo
de la empresa privada.
El Premio Montblanc de nuevos guionistas fue para la
película Mei Man ren Shen (Singapore Dreaming), segunda cinta
de la pareja de directores Yen Yen Woo y Colin Goh. En ella se nos
da una peculiar visión de la vida de una familia de clase media-baja
asfixiada de deudas en la que sus componentes se ven en una vía
muerta.
La película danesa Kunsten At Græde I Kor (The Art Of
Crying), del director Meter Schønau Fog recibió el premio
Volkswagen de la Juventud. Ambientada en el sur de Jutlandia en los
años 70 cuenta la historia de una familia aparentemente normal y,
sin embargo, putrefactamente descompuesta en su interior. A través
de un gran trabajo (guión, dirección, actuación, fotografía,
ambientación, …) la película consigue que el espectador se adentre
en ese tipo de putrefacción inodora socialmente al igual que lo han
hecho ya los miembros de la familia, y pone de manifiesto como la
cotidianeidad puede hacernos asimilar los desequilibrios familiares
como actos de normalidad.
Estos fueron los premios concedidos en la sección Nuevos
Directores, pero hay otras tantas películas que bien podrían haber
sido reconocidas. Entre ellas está Emmas Glück (Emma’s Bliss),
segunda película del realizador alemán Sven Taddicken. Partiendo de
un argumento algo pastoso a priori, Max es un enfermo terminal de
cáncer que intenta acabar sus días en un paraíso mejicano y
accidentalmente queda atrapado en la granja de Emma, Taddicken
consigue sin embargo realizar una de las películas más divertidas y
entretenidas de la sección. La cinta está repleta de humanidad y
humor en los momentos más inesperados, con escenas geniales como la
del accidente de coche, y consigue tratar temas serios como la
eutanasia sin darles demasiada importancia. Destaca la
interpretación de la ruda Emma por parte de la actriz Jördis Triebel
y la de Jürgen Vogel creando un personaje algo más delicado.
Una de las películas que quizás debió tener algo más de
suerte a la hora de los premios fue 53 Días de Invierno de
Judith Collel, alegoría urbana de la desesperación y de la tristeza,
cuyo plantel, encabezado por una apabullante Mercedes Sampietro,
también nos da una nueva lectura de uno de los actores con más
futuro de nuestro cine, como es Alex Brendemühl, que después de un
hilarante papel en Remake, ahora ejecuta perfectamente un
papel dramático.
El gran número de películas de esta sección motivaba que
ciertos pases se dieran a horas intempestivas, como en el caso de
Börn (Children), del islandés Ragnar Bragason. Con un inicio
dialogado al más puro estilo Tarantino empezaba una película rodada
en gris y negro, con una fotografía muy acorde con la triste y
monótona ambientación urbana del país nórdico. Con una carga
emocional casi desquiciante van desfilando ante nosotros
outsiders como Gardar, matón que ha sido expulsado del hampa,
por no hacer bien “su trabajo” o Karitas, madre alcohólica de cuatro
hijos con enormes dificultades para llegar a fin de mes. En
definitiva, la cara más sucia del proteccionista y prácticamente
perfecto way of life nórdico.
Bosque de
Sombras (The Backwoods)
es una coproducción de España, Francia y Gran Bretaña dirigida por
Koldo Sierra y protagonizada por Gary Oldman, Virginie Ledoyen,
Aitana Sánchez-Gijón, Paddy Considine y Lluís Homar. Como su nombre
hace pensar, es una película cercana al cine fantástico ambientada
en los bosques del País Vasco en los años setenta. Posee una buena
fotografía, como no podía ser de otro modo, que convierte el bosque
en un lugar que transmite agorafobia al espectador. La principal
baza de la película es que consigue un ritmo de tensión in crescendo
con soltura y sin grandes artificios ni efectos especiales.
Otro de los curiosos experimentos que pudimos contemplar en
esta sección fue Cashback, en la que se podían palpar
perfectamente las tendencias de su director, Sean Ellis, que venía
del mundo de la moda y de la publicidad. Ben Willis es un estudiante
de Bellas Artes que de pronto sufre un permanente insomnio debido al
abandono de su novia. Pasará a trabajar por las noches en un
excéntrico centro comercial poblado de personajes extraños. Con un
principio prometedor, es una lástima que la película se diluya en el
chiste fácil y en el manido argumento de chico conoce chica, etc.,
etc.,…
La pareja suizo-alemana formada por Oliver Paulus y Stefan
Hillebrand firman Wir Werden Uns Wiederseh’n (So Long!),
película de despedidas y desamores en un centro de mayores de
Mannheim (Alemania). Rodado íntegramente en imagen digital, tiene
una frescura y una espontaneidad motivada por la peculiar manera de
trabajar del equipo de dirección, utilizando decorados reales,
intercalan el uso de actores profesionales con aficionados, y se
basan siempre en el poder de la improvisación. So Long! Fue
una de las películas que más nos gustó, al conjugar de manera muy
humana la dureza de unos personajes con dificultades para
relacionarse entre sí, con la fantasía que aportan los ancianos
residentes y sus fantasmas, que aportan los interludios musicales,
encabezados por la descomunal presencia del cantante y compositor
Doc Wenz. Todo un acierto de película.
Otra cinta que pudimos ver en horario late night,
fue La Distancia del realizador vasco Iñaki Dorronsoro.
Thriller con visitas a los bajos fondos de nuestro mundo urbano
(cárcel, prostitución, …) frescamente interpretado por la pareja
protagonista formada por Miguel Ángel Silvestre y Belén López y con
colaboraciones de lujo como Federico Luppi o José Coronado. Plena
película de género con grandes momentos de acción, con personajes
extremos, pero aún así, creíbles, lo cual es su principal virtud.
Otro producto que estaba plenamente destinado al público
local fue Kutsidazu bidea, Isabel (Enséñame el Camino, Ixabel)
de Fernando Bernués y Mireia Gabilondo, en la que Juan Martín un
joven de San Sebastián, según el mismo, deja la civilización el
verano de 1980 para ir a aprender euskera a Tolosa. Película que
peca de simple en exceso, recayendo una y otra vez en el chiste
fácil por un lado y en el panfleto independentista por otro, quizás
nos la hubieramos tomado algo más en serio si técnicamente se
hubiera cuidado más y si el profundo tema del conflicto vasco se
hubiera tomado menos a la ligera.
Rubén Imaz Castro firma Familia Tortuga, fiel
retrato de una familia suburbial de México, en la que el peso de la
misma recae sobre el tío Manuel, con parálisis cerebral, que se
encarga de todas las labores de la casa. El resto de los componentes
de la familia son seres marginales, incapaces de ver los problemas
del resto. Interesante documento, deslucido por su desesperante
montaje, al que le sobran minutos, si no planos enteros, llevándole
a superar las dos horas de duración, con su consiguiente falta de
ritmo.
La película noruega Sønner (Sons), del director Eric
Richter Strand, gustó en el pase de público al que asistimos y su
temática provocó un interesante coloquio tras la proyección. Se
trata de una película que aborda el tema de la pederastia desde el
punto de vista de un chaval de 25 años que se encuentra años después
accidentalmente con su abusador mientras éste está abordando a un
joven que monta en su coche. Su reacción ante este hecho provocará
una cadena de sucesos que nos acercará a distintas posiciones, la de
él mismo y otro amigo que fueron víctimas del pederasta en su
adolescencia, la del joven que monta en el coche y su familia y la
del propio pederasta. Y la óptica usada en el acercamiento es una
clara, directa y sin dobles sentidos. En ella radica la fuerza de
una película sencilla y muy correcta.
Básicamente esto es lo que vimos en Zabaltegui, aunque hubo
alguna película más en la sección que se nos pasó de largo.
Al igual que ocurre en el Festival de Málaga el cine
realizado en Latinoamérica viene a dar una fuerte lección al resto
del mundo en cuanto a la calidad de los trabajos vistos en la
sección Horizontes Latinos. Una y otra vez dejan patente que
el cine no se hace a golpe de talonario y que el hambre (entendiendo
hambre como presupuestos ajustados) agudiza el ingenio. La película
ganadora de esta sección fue Os 12 Trabalhos (The 12 Labours),
del director brasileño Ricardo Elias. Pasaremos un día con el joven
Hércules, interpretado por Sidney Santiago, un día en el que estará
a prueba para conseguir un trabajo como repartidor en una empresa de
entregas rápidas. A bordo de su motocicleta pasearemos por Sao Paulo
y conoceremos a sus gentes, a sus compañeros de trabajo, y a su
particular mundo interior a través de sus dibujos y comics. Un oasis
en el caos de esta espectacular ciudad.
En cuanto a otras secciones del festival, destacaron las
tres retrospectivas: Emigrantes, Ernst Lubitsch y
Barbet Schroeder, así como Cine en Construcción y Made
in Spain, en la que se proyectaron muchas de las películas
realizadas en el país durante el año en curso. Muchas de ellas
reseñadas en nuestro reportaje del
Festival de Málaga.
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