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Texto:
Marcos
Ripalda
Te adoro Niles
Crane. Y ahora lo entenderán. Niles es el hermano de Frasier, el
protagonista de esta serie de humor. Frasier es un psiquiatra que
tiene un programa en la radio y da consejos. Y Roz es la productora
del programa de Frasier, que está en la cabina de control, y se pasa
la vida buscando al hombre perfecto, y como éste no existe,
aprovecha la espera con los imperfectos, que a nadie le amarga un
dulce, qué pragmática que es. Pero también están el padre de Frasier,
Martin Crane, y la fisioterapeuta de éste, Daphne Moon, que vive con
ambos y es inglesa de nacimiento. Oh, se me olvidaba, y está Eddie,
el perro de Martin, que adora a Frasier, aunque éste le tenga manía.
Sí, eso está muy bien, pero qué pasa con Niles. Pues que es
adorable. Claro, pero eso ya lo he dicho. Niles es psiquiatra como
su hermano y tiene una consulta. Escribe en revistas especializadas
y tiene éxito. Es un hombre culto, bien parecido, pedante, cabezota.
Y un pijo envidioso. Un capullo entrañable, para que nos entendamos.
Y Frasier es tan irritable, tan elitista y tan sibarita como Niles,
cuya idea de una caja de herramientas es una navaja suiza multiusos.
Sin embargo, sólo hay un protagonista: Niles, digo, Frasier. Que
Niles es el secundario de lujo por el que cualquier equipo de
guionistas vendería su alma al diablo.
Frasier,
interpretado por Kelsey Grammer, estuvo en el reparto de la serie
Cheers desde 1984. En 1993, inició su propia serie. Veinte años
interpretando el mismo papel. De hecho, es el único actor de
televisión que ha recibido varias candidaturas a los premios Emmy
por su interpretación del mismo personaje en distintas series.
Recibió dos nominaciones por su interpretación en Cheers;
otra por su aparición como invitado en Wings; y seis
candidaturas, de las que ha ganado tres, como actor principal por su
trabajo en la serie que nos ocupa. Ay, pero Niles, interpretado por
David Hyde Pierce, no se queda atrás, con dos premios Emmy al mejor
actor de reparto, que, por cierto, es lo de menos, que la calidad y
el buen hacer, no han de ser premiados para ser reconocidos, como
bien se apunta en unos de los capítulos de esta temporada. Un dato
más, ya digo, insustancial: la serie Frasier posee el récord de
haber conseguido cinco veces consecutivas, sí, se lo imaginan ya, el
premio Emmy a la mejor serie de comedia. Los Emmy, por cierto, son
los Oscar de la televisión.
El éxito de
Frasier no es ningún secreto. El éxito de Aquí no hay quien
viva sí. Frente a la universalidad de la primera, topamos con
el borreguismo local de la segunda. Y es que las comparaciones, ya
lo dice el refrán, son odiosas. Intelligence come back!
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