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MAD MEN
Una serie de AMC
Creada por Matthew Weiner
Interpretada por:
Jon Hamm, Elisabeth Moss, Vincent Kartheiser, January Jones,
Christina Hendricks. |
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Texto:
Marcos
Ripalda
Es lo de menos. Lo de que haya ganado el Globo de Oro a la Mejor
Serie Dramática y al Mejor Actor Dramático. Porque de los premiados
no hay que fiarse. Lo mismo que con el gusto de la mayoría. Sólo hay
que echar un vistazo a los taquillazos y superventas. Lo que cuenta
de verdad es que en la patria de Bush hijo se hace la mejor
televisión del mundo. Porque, qué duda cabe, hay un sistema que lo
permite. Sí, y mucha pasta. En Estados Unidos, aunque nos pese, nos
llevan una vuelta de ventaja, y excepto Michael Phelps, todo el
mundo sabe que récords del mundo no se baten todos los días. Pero
hablemos de Mad Men.
Ambientada en
el Nueva York de los años 60, cuando la relación entre el tabaco y
el cáncer de pulmón sólo se la tomaba en serio quienes habían
escrito el informe y no quienes lo encargaban, Mad Men recrea el día
a día de los creativos de la agencia de publicidad Sterling Cooper
Advertising de Madison Avenue. Contado así, claro, sin un poco de
tocino o carne mechá, no seduce lo bastante. Avancemos, pues.
Kennedy versus Nixon, nacimiento de la publicidad moderna,
principio y fin del sueño americano tal y como los adolescentes y
algún despistado lo entienden hoy, por muchas pestes que eche el
abejorro y antiguo publicista Frédéric Beigbeder en su novela
13,99
euros. Porque siempre hay algo de siniestro en meter mano en las
ilusiones y sueños de la gente. Recordemos que en 1960 la publicidad
era considerada una de las profesiones con más glamour de la época.
Y Don Draper, interpretado por un desconocido Jon Hamm, ¡vaya mozo!,
vale tanto para un roto como para un descosido. Y es que hay que
hacer campañas efectivas tanto para un laxante como para una campaña
electoral.
¿Pero qué es
lo que hace tan buena esta serie? Aquí no hay mafiosos en zapatillas
como en Los Soprano. No hay Chris por la mañana como en
Doctor en Alaska ni velatorios con motoristas como en
A dos metros
bajo tierra. Sí que hay mucho creativo y ejecutivo de cuentas
vestido de chaqueta. Y secretarias espectaculares y jefes que no se
privan de nada y clientes para todos los gustos y, sobre todo, el
sonido de ese mechero zippo que precede a la primera calada
que hace que Don Draper se ponga en marcha o eche el freno. Pero,
repitámoslo de nuevo, ¿qué hace tan buena esta serie? Los personajes
se mueven impulsados por su biografía. Dicho de otra forma: cada uno
de nosotros carga con un cadáver a su espalda porque ya no hay
espacios en el jardín. Por supuesto, esto no es una regla de oro,
pero sí que puedes leer palabras semejantes en cualquier libro de
Cómo se escribe un guión o Cómo crear personajes inolvidables o Qué
hacer para que no te salga Hospital Central cuando pretendías hacer
Urgencias.
Hay más
reglas. Cuida la fotografía. Construye secundarios de lujo. Y coloca
en todo despacho un surtido mueble-bar hasta que el cuerpo aguante.
No es más que esto. La magia del cine. Cine. C-I-N-E. O sea, ofrece
el Hollywood que el Hollywood contemporáneo pocas veces da ya.
El artífice de
esta serie es el guionista de Los Soprano, Matthew Weiner.
Tras el éxito de Mad Men apuesto a que fusilarán, si no lo
han hecho ya, al enterao de HBO que rechazó el proyecto.
Rest In Peace.
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