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Texto:
Ruth Bautista
Alan Ball, mago de la TV y la ficción, creador de Six Feet
Under, vuelve, tras un parón considerable, con True Blood,
serie que no destaca por su innovadora propuesta (en una época en la
que los vampiros de repente están en todos lados), pero es puro
entretenimiento sazonado con los fantasmas de Ball, esto es, la
muerte, las drogas, la presión social y la libertad de ser uno
mismo. Todo ello remezclado en clave irónica y en un tono opuesto a
la profundidad existencial de Six Feet Under.
Nos traslada a un pequeño pueblo sureño donde las camareras
son las protagonistas de la vida social. Las tradiciones (y
supersticiones) son los pilares de la vida cotidiana y los vampiros,
recién revelados de su existencia subterránea no son fáciles de
aceptar. Recordemos que en Japón han desarrollado sangre artificial,
que comercializan como True Blood en botellines que se sirven a 37ºC,
por lo que los vampiros ya no tienen que ir por ahí devorando
humanos para sobrevivir y por lo tanto, de la noche a la mañana, se
convierten en ciudadanos comunes salidos de sus nocturnas cloacas.
Pero no te fíes, que los vampiros no son los únicos extraños en el
pequeño pueblo de Bon Temps, Louisiana.
Ahí está Sookie Stackhouse, heroína de esta historia, Mina
moderna encarnada por la inquietante Anna Paquin. La amiga es Tara
Thornton, perfecta representante de los fantasmas sureños,
interpretada por una genial y bella Rutina Wesley. Siguiendo el
estilo coral de Ball, no faltan interesantes personajes, como el
jefe del restaurante y amigo de ambas, Sam Merlotte (Sam Trammell),
el perfecto chico sureño, Jason Stackhouse (Ryan Kwanten), la
magnífica abuela Adele Stackhouse (Lois Smith), el sheriff alelado,
etc. Y sobre todo, nuestro vampiro favorito, Bill Compton (Stephen
Moyer), llegado a nuestros días desde la época de la guerra civil
americana, contrapunto perfecto a tanta modernidad y creador, junto
a Sookie de una de las escenas más pasionales de la historia de la
televisión.
Desde el cartel a los títulos de crédito, todo está
perfectamente diseñado. Mención aparte merece la música, desde el
tema que abre cada capítulo: “I Wanna Do Bad Things To You”, de Jace
Everett, al resto de la banda sonora que incluye artistas de lo más
selecto, como Cat Power, Josh Ritter, Lucinda Williams,
Wilco, Steve Earle, Dixie Chicks, Lynyrd Skynyrd, The Felice
Brothers, Legendary Shack Shackers, Black Rebel Motorcycle Club o
Johnny Cash.
Sin duda, True Blood es una de las series de la
temporada.
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