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Texto:
Ángel Muñoz
“Somos un nudo de venas, de caminos cruzados;
De
deseos, tal vez, mal formulados”
Así de rotundo comienza este pequeño volumen de apenas 80 páginas en
las que Estelle Talavera nos regala la poesía más viva y fresca, más
espléndida que he leído en los últimos años. Todo un descubrimiento.
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Paraguas
nos revela en los 3 pasos en los que se divide el libro, envuelta en
un contexto de triste decadencia circense, una lírica tan libre que
realmente parece una prosa de tan extraordinaria luminosidad que
rompe con todos los conceptos carpetovetónicos en los que se
asientan los preceptos métricos de insufrible rigidez. Es instinto y
sonoridad, pura melodía.
Estelle canta a lo cotidiano, y al amor rebosando esa cotidianeidad.
A la heroicidad de un obrero, a la desolación de una simple mirada,
a lo minúsculo y a los tesoros que ello encierra. Tras leerla te
sientes legitimado ante quien censura la sonrisa que aflora al ver a
una pareja besarse en el metro. Busca ese destello, esa brizna de
pasión, de sentimiento, de alegría, de tristeza, de sentimiento que
siempre aflora en el muro gris del día a día como la hierba entre
los adoquines.
“Me han nacido
Dos piedras redondas bajo los párpados”
Deslumbrante.
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