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AELITA

Alexei Tolstoi

Nevsky Prospects, 2010

 

 

Texto: Ángel Muñoz

 

Aunque los amantes del cine soviético reconocerán al instante a Aelita como uno de los títulos más representativos del género de ciencia - ficción, pocos habrá leído esta magnífica novela que nos descubre Nevsky Prospects.

 

En su magnífico prologo  Félix J. Palma señala con buen tino que es una de esas novelas que cuando las lees llega para quedarse y que periódicamente, con los años, te pide más y más lecturas, y es cierto completamente. Para mí ha sido toda una revelación, y desde ya, un título imprescindible en mi estantería.

 

En los años veinte, en pleno asentamiento del estado soviético tras la Revolución, el gobierno buscaba un sometimiento de las artes para la difusión de su mensaje y encontró en el género de la ciencia - ficción unos planteamientos perfectos. En una línea "dura" y, sobre todo, árida, presentaba a la URSS como un despliegue de avances técnicos y científicos capaces de las más grandes hazañas al servicio siempre de una meta revolucionaria.

 

Alexei Tolstoi, sobrino del inmenso León Tolstoi, fue uno de los grandes nombres del género. Noble (fue uno de los pocos a los que se permitió usar el título en época de Stalin, el "conde camarada") refinado y educado en Alemania en un ambiente ateo y marxista, regresó a Rusia tras la Revolución para firmar algunas de las cumbres del incipiente género.

 

Visto con los ojos del S.XXI aquellos planteamientos nos hacen esbozar una sonrisa condescendiente ante la inocencia de sus premisas científicas, pero esto no hace sino agrandar su atractivo con algunas dosis de ternura.

 

Aelita comienza con una deslumbrante imagen. Una muchacha harapienta y descalza, parada en una desierta calle de Petesburgo leyendo un sencillo cartel escrito a mano pegado en una pared pidiendo compañeros de viaje para una expedición a Marte.

 

El ingeniero Loss, llevado simplemente del puro dolor tras la muerte de su mujer y el ansia de dejar todo atrás, ha construido un ingenio capaz de llegar a Marte aplicando una visión básica de la joven Teoría de la Relatividad; el objeto llegaría en unas horas al planeta rojo mientras que en la Tierra habrían pasado años. El rudo militar, revolucionario y aventurero, Gúsev, será la única persona que decida viajar con él.

 

Tras un despegue fantástico en lor de multitudes comienza la deliciosa narración de un viaje espacial sorteando mil peligros para llegar a un planeta cuna de cien antiguas civilizaciones milenarias de atlantes provenientes de la Tierra. Un planeta agostado bajo el yugo de un estado zarista comandado por el terrible Tuskub bajo cuyo látigo padecen millones de marcianos obreros. Loss cae rendido y enamorado ante su hija, la sabia, la elegida, la bella Aelita, y ella conoce el amor junto al "hijo del cielo"; mientras Gusev alimenta y comanda una sangrienta revolución contra Tuskub y su gobierno.

 

La revolución falla y se desangra bajo la bota paranoica de Tuskub y tras mil peripecias, nuestros camaradas terrícolas pueden regresar al hogar ocho años terrestres después.

 

El relato es un derroche de imaginación impagable; paisajes desolados impregnados de un aire ligero y una gama cromática imposible que ilumina ciclópeas construcciones hídricas y olvidadas ciudades. Galeras voladoras, armas de luz, plantaciones de cactus, vacas azules y arañas gigantes. Por no hablar del aspecto de los marcianos y mil detalles que nos harían sonreír viendo en ellos cosas hoy cotidianas como Skype o las cámaras de seguridad.  Que nadie olvide que estamos en 1923.

 

Tolstoi nos entrega un relato perfectamente estructurado en capas obedeciendo a diferentes postulados estilísticos. En primer lugar cumple con el cometido de la ciencia ficción "dura", inundándonos de descripciones y formulaciones físicas perfectas sobre maquinaria y astronomía. Este andamiaje se recubre con un delicioso e imaginativo relato de aventuras en la línea de Wells en El Mundo Perdido. Y ya, con la buena dosis de aventura y revolución administrada, Tolstoi escribe lo que realmente es Aelita, una preciosa historia de amor. Un amor imposible entre la princesa y el hijo del cielo, Loss. El amor como fuente de todas las cosas buenas y fuerza motriz de cualquier anhelo. Un amor que pone el broche final a este magnífico relato sobreviviendo y buscando a su par a través de millones de años luz.

 

 

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