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Texto:
Marcos
Ripalda
Cine en corto es
un excelente ejercicio de compilación de buena parte de las gemas
que, pese a la reticencia de la industria, si es que podemos hablar
de “industria” al referirnos al caso español, se han rodado en los
últimos años. Se echa de menos, digámoslo ya, un análisis menos
academicista, que no desmerece en absoluto su carácter didáctico,
conste, y que, sospecho, es su principal pretensión.
El libro se
divide en dos partes. Una primera parte a modo de introducción tanto
para el neófito en estos lares como para el enteradillo acerca del
desarrollo del mundo del corto en nuestro país y un escueto repaso
de sus festivales, cifras y mecenas, es un decir, más destacados. La
parte segunda, más amplia, aborda una selección personal del autor
de cortos de temática muy diversa, lo que viene a confirmar el buen
(sic) estado de la salud mental (sic) y, por extensión, imaginativa
(sic) de los valientes que hacen cine minúsculo, en corto.
Las obras
seleccionadas comprenden el período 1996-2008. Cada pieza analizada,
o más bien comentada, se presenta con un fotograma de la misma y una
ficha técnica donde hay cabida para premios y festivales. Algunos
cortos han sido multipremiados. Se agradece el uso de un lenguaje
cercano que no espanta al lector con sesudas disgresiones que, ya
digo, alguna, echo en falta. Aunque bien mirado, el corto es una
pieza de orfebrería: no hay posible digresión ni siquiera a la hora
de analizarlo. No hay espacio para el monólogo o el desvarío mental,
aunque las historias den para ello, por supuesto. El autor,
sospecho, quiere que cada fotograma (cada palabra) haga avanzar la
historia (el texto) y no la lastre.
Cortos animados,
de ficción, documentales, de terror, surrealistas, cómicos,
desmedidos, anecdóticos que pasan por las páginas de esta obra
intercalándose, filtrándose sin orden temático ni pretensión
cronológica, cortos, en definitiva, para ser vistos. El lector
hallará historias pequeñas y menudas. En su mayoría, buenas
historias. Hubiera sido de agradecer que el libro incluyese un DVD
con, si no todos los cortos seleccionados, 41, cifra enigmática en
la era de Lost, al menos con buena parte de ellos. Obviamente, no se
le debe escapar a nadie que hubiese sido una labor titánica
recopilarlos todos. Amén de permisos y SGAE de por medio.
Para terminar,
el autor incluye una reflexión final bajo el epígrafe El desafío
del corto.
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