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Texto:
Ángel Muñoz
En
esta época de tal vez exagerada incertidumbre para el libro impreso
y desde luego de una cierta saturación de novelas y autores
deleznables que da igual imprimir que lanzar a la red para piratear
en un e-book y cuyo valor tan solo descansa en los pingües
beneficios para la gran editorial, existen una serie de pequeñas
editoriales que dan a cada libro el valor añadido del amor a este
soporte como continente de un contenido escogido con igual criterio,
de manera casi artesanal y guiados por un deseo tanto ético desde el
punto de vista de difundir la cultura escrita, como estético. Una de
ellas es Errata Naturae. Cada libro que sale de sus manos es una
pieza preciosa, bien acabada, terminada y prologada, bendecidas por
un olfato impresionante para escoger sus autores. En el caso del
volumen que nos ocupa, perteneciente a la imprescindible colección
Los Agripinos, vendría como anillo al dedo para ilustrar el comienzo
de esta reseña.
Para los amantes de los clásicos pero que no somos grandes
entendidos y nos quedamos en un Virgilio, Esquilo, Homero … la
colección Los Agripinos es todo un must donde descubrir nuevos
talentos de hace 2000 años. El Bibliómano Ignorante nos
descubre la figura de Luciano de Samosata, nacido en Siria en el 125
d.C. podríamos decir que fue un “hombre del Renacimiento”, recorrió
todos los focos culturales de la Antigüedad, de Roma a Atenas, de
Antioquia a Egipto, siendo abogado y aprendiz de escultor y
terminando sus días como acomodado funcionario estatal. Pero es por
su pluma por lo que pasó a la historia. Para mi, y espero que para
vosotros lo sea, ha sido todo un descubrimiento. Escritor prolífico,
compuso desde comedias a novelas y ensayos filosóficos, pero
sobresale por sus diálogos satíricos recogidos en más de 82
opúsculos en los que tira con bala de manera afilada e inclemente
sobre todas las creencias religiosas de la época, sobre la
hipocresía de la sociedad y las clases políticas. Y de hecho tiene
en su haber una novela acerca de unos extraños seres de más extrañas
costumbres aún que pueblan
la Luna, unos selenitas que le convierten en el abuelo de
la ciencia ficción.
En
este volumen, magistralmente prologado por el doctor en Filosofía
Iván De Los Ríos, se recogen dos relatos cortos, El Bibliómano
Ignorante y Si busca la vida buena, ¡compre uno de nuestros
estilos filosóficos!. Es increíble descubrir la vigencia de
Luciano en el S.XXI en el que hubiera sido un auténtico
francotirador en negro sobre blanco entre tanta “cultura” basura,
desde un Sálvame con sus Karmeles y Tsunamis a un Dan Brown. En el
primero despedaza sin piedad a un contemporáneo suyo que mientras se
entrega en privado a depravadas prácticas sexuales, y derrocha
maldad, miseria y estulticia, en público se dedica a gastar ingentes
cantidades de dinero con el fin de poseer una nutrida biblioteca
elegida sin criterio alguno solo por la valía de los libros creyendo
ganarse así el favor de las clases cultas, libros que nunca lee,
pensando que tan solo por su posesión tendrá cultura y refinamiento,
siendo en realidad despreciado por todos, por su ridiculez e
hipocresía, ¿os suena? No hemos cambiado tanto la verdad.
En
Si busca la vida buena, ¡compre uno de nuestros estilos filosóficos!
se desarrolla una delirante subasta en la que los compradores pujan
por filósofos como Diógenes, Heráclito, Platón, Aristóteles … con la
esperanza de adquirir las cualidades de su escuela filosófica. Las
características de cada escuela y cada filósofo es presentado por
Hermes y Zeus, organizadores de la feria. Una joya.
Una pequeña obra maestra de todo un descubrimiento, Luciano. Un
volumen realmente curioso, de una editorial tan recomendable que
nunca defrauda. Plenamente vigente y actual … 2000 años después!!
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