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Texto:
Stenzes Bantê
Reticente a los superventas inmediatos, debo reconocer que el libro
se defiende bien. Ésta que tengo en mis manos es la decimotercera
edición en apenas medio año. Todo un lujo para cualquier escritor.
Si no, fijémonos en los números de Ken Follett, por ejemplo, en los
números que se están desparramando con la publicación de su nuevo
libro. Porque el mundo nunca es suficiente, claro, hay que aspirar
al universo todo, que casi conquistó, por cierto, con el mamotreco
de Los pilares de la Tierra. Y sin necesidad de palmarla, que
éste lo va a disfrutar en vida, y un servidor se quita el sombrero,
conste, que el libro engancha y entretiene y es muy visual y con
tantas páginas tienes para rato, querido.
El niño con el pijama de rayas
es una novelita de fácil lectura donde la narración avanza con paso
firme hacia un desenlace poco menos que previsible, aunque lo
importante es lo que se siente mientras dura su lectura. Está claro
que Boyne ha escrito esta historia para emocionar. Y en mi caso, lo
ha conseguido a medias. Ver los costurones no ayuda. Y es el
andamiaje sobre el que descansa toda novela debe pasar inadvertido.
En cualquier caso, si estás hasta los ñoquis de intentar meterle
mano a En busca del tiempo perdido, esta novelita te supondrá
un agradable respiro. |