| |
Texto:
Ángel Muñoz
Comienzo de nuevo la reseña de un libro haciendo
hincapié en la tarea fundamental del editor, más en este caso, un
título clásico de un autor clave de la literatura, en el que
precisamente el valor añadido lo aporta el continente, y no el
contenido.
En el caso que nos ocupa, la cuidadosa editorial
Cangrejo Pistolero, en su línea, ha sacado a la calle un pequeño
volumen hecho para el disfrute de los sentidos, para admirarlo a
cada página aumentando el placer de su lectura. Esta edición
bilingüe del poemario de Lovecraft Hongos de Yuggoth,
maravillosamente traducida por Luis Gámez y muy acertadamente
prologada por Luis Calvo, está cuidada hasta el extremo; se detallan
las calidades del papel y las tintas, las guardas y páginas de
transición entre ediciones están impresas con unos bellos motivos
geométricos contribuyendo a la sensación gótica y oscura que se
quiere transmitir. Y tal vez lo mejor, las ilustraciones de las
artistas argentinas Carmen Burguess y Daniela Zahra que jalonan el
libro. Elegantes y enigmáticas, con un punto naif pero terrible, se
adaptan como un guante a las visiones del genio de Providence. Una
maravilla de libro. Precioso.
Y ahora hablaremos del poemario, del contenido. Poco
se puede decir ya que no se haya dicho de H.P. Lovecraft, el genio
misterioso de Providence, el gran renovador del cuento de terror.
Creador de un universo propio y oscuro, de una mitología propia
imitada hasta la saciedad y nunca alcanzada si quiera, se apartó del
cuento tradicional para entroncar con la ciencia ficción y erigirse
en el referente del terror cósmico. Pero así como su narrativa,
original y brillante, deslumbra y marca a cada lectura, su poesía,
casi desconocida, se puede considerar al menos mediocre, y el propio
Lovecraft en varias cartas y escritos reconocía que se limitaba a
imitar a clásicos decimonónicos, caducos en sus esquemas y
temáticas, tal vez para recrear esa atmósfera añeja a la hora de
crear sus grandiosos mitos narrativos. Y en un momento dado tuvo la
necesidad de cortar con esa lírica para renovarla y que camine en
paralelo a su narrativa bebiendo de la misma temática y de sus
mitos. Y de ahí este Fungi from Yuggoth.
Versos sobre Antiguos, sobre ciclos míticos oscuros y
olvidados, sobre horrores cósmicos innombrables ceñidos a
cotidianeidades horrendas. Los motivos y la temática son los mismos
que en la misma deslumbrante narrativa de Lovecraft, tal vez sin
alcanzar su altura, pero precisamente, tal vez ese sea el punto
diferenciador de este poemario. El ideario del de Providence aparece
desnudo y esquemático, un horror no amortiguado que deja los versos
siempre abiertos, con una interrogante; siempre con un fogonazo
terrorífico que obliga a la mente del lector a imaginarse lo
siguiente, a dar el terrible paso en el vacío. "Mirando esa cara
muerta bajo la capucha, abandoné toda esperanza, porque
comprendí..." o " Loca y silenciosa celebración de los muertos
arrastrándose... ¡Y ni un cadáver tenía manos ni cabeza!" enormes
finales para atormentar la imaginación una noche de tormenta.
Precioso volumen para reencontrarse o descubrir la desconocida
lírica del genio de lo oscuro.
|