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LA CAZA DEL CARNERO SALVAJE

Haruki Murakami

Anagrama

Año 1992

 

Texto: Ángel Muñoz

 

Murakami es sin duda el mayor talento de su generación, y de lejos el escritor japonés actual más conocido fuera de sus fronteras. Sin llegar tal vez a la categoría de best sellers devorados por miles de lectores ávidos que asaltan las estanterías de cualquier Carrefour, hecho que a veces hace realmente sospechosa la calidad de la obra, sus novelas se han hecho un hueco en nuestro mercado teniendo una numerosa legión de fieles, que además va in crescendo con cada nueva entrega.

 

He leído toda su obra, con resultado desigual. Esta, su tercera novela, me parece con mucho su mejor libro, y en la que encontramos como mayor seña distintiva del mismo un elemento fantástico muy común en la literatura nipona de las últimas décadas, y muy especialmente en nuestro autor.

 

En los grandes autores latinoaméricanos del pasado siglo como García Márquez o Juan Rulfo, se instauró con fuerza la corriente literaria del Realismo mágico, en la que se difuminaba la línea entre lo fantástico y lo real, invadiendo el mundo real lo puramente imaginario en una convivencia cotidiana perfecta como consecuencia de la irrupción teconológica de los años 60 y 70 en las supersticiones enraizadas en el pueblo. En mi opinión, encontramos un elemento muy similar vistiendo la literatura japonesa del mismo periodo. Cada una con sus peculiaridades, una, la latinoamericana, mucho más colorida, desbordante, otra, la nipona, más pesimista, más oscura, pero ambas con esa invasión y esa cohabitación perfecta del mundo imaginario en lo real.

 

Murakami continua, tal vez desde Oé, en esa línea, heredando ese poso fantástico e incorporándolo a todas sus novelas en mayor o menor medida. Es esta Caza del Carnero Salvaje en la que en mayor grado desborda fantasía. En sus novelas posteriores este elemento se difumina hasta retomarlo de nuevo con la misma fuerza en su novela más vendida en nuestro país: Kafka en la orilla.


El argumento es ya en si mismo un derroche de imaginación. Un creativo publicitario arrastra una vida gris ocupada por la presencia insufrible de sus fracasos amorosos y por su convivencia laboral con su socio, un alcohólico incapaz de dar un paso en ninguna dirección. Hasta que irrumpen en ella los dos elementos determinantes de la novela. Una modelo de la que se enamora por el magnetismo irresistible que ejercen sus orejas sobre el común de los mortales. Unas orejas perfectas, tapadas siempre con la melena y que descubre a modo de los poderes de un héroe de la Marvel para subyugar a quien ella desee. Y un carnero. Un carnero que no existe, protagonista de una foto para una de sus campañas. Un carnero espiritual que posee a quien quiere, lo utiliza como un instrumento a su antojo para hacer su voluntad en el mundo tangible. Un carnero que no existe y que sin embargo ha aparecido en una foto, y provoca la entrada en escena de una misteriosa y poderosa corporación, que encarga a nuestro hombre la búsqueda del carnero y la localización del escenario donde fue tomada la imagen. Ese encargo no es gratuito, tiene un plazo y la única recompensa es no destrozar su vida, la empresa tiene el suficiente poder no solo para dejarle sin trabajo a perpetuidad sino para convertirle en un paria social.

 

Y así, acompañado de la modelo de orejas perfectas, se lanza a una investigación digna de las mejores novelas policíacas, sustituyendo los ambientes del hampa por pasajes realmente estrafalarios y surrealistas (el Hotel del Delfín y sus habitantes son realmente inolvidables). Esa búsqueda les llevará hasta la remota isla de Hokkaido donde se dará un desenlace magistral y sorprendente y en el que los lectores reconocerán uno de los elementos más sorpresivos con el que se han resuelto de manera recurrente un gran número  de películas de misterio y terror desde hace algunos años... no puedo decir más al respecto.

 

En definitiva, Murakami consigue toda una joya. Una lectura fluida, divertida, vibrante y colorida, que bebe de la mejor novela negra revisándola de manera fantástica con unos elementos realmente dignos del mejor esperpento y culminándola de una manera rotunda, con uno de esos finales redondos que consiguen que cierres el libro con una sonrisa de oreja a oreja.

 

 

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