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Texto: Juan
Torres
1892. Una reunión de amigos
organizada por Oscar Wilde reúne a algunos de los personajes más
importantes de la escena artística londinense: Conan-Doyle y Bram
Stoker incluidos. Wilde, famoso por su ingenio y sus dotes de
anfitrión, propone a los postres un novedoso juego: ASESINATO, en el
cual cada uno de los comensales escribe el nombre de la persona que
le gustaría ver muerta. No pasará mucho tiempo hasta que los nombres
de esa lista empiecen a repetirse en las necrológicas de los
periódicos, haciendo sospechar a Wilde que el asesino se encuentra
entre los invitados a la cena.
El libro es un inteligente juego
detectivesco al mas puro estilo Sherlock Holmes en el que el Watson
de turno es otro de los invitados y amigo de Oscar Wilde, al que
sigue y retrata con toda la mordacidad y ocurrencia que
caracterizaron al genial creador. Los asesinatos se suceden al
tiempo que avanzan las investigaciones y el escritor, Gyles Brandeth,
es capaz de engatusar al lector con una narración fresca y dinámica,
pero que crea un halo de misterio que hasta el final no se pierde.
Una lectura recomendada para las pocas calurosas noches de verano
que nos quedan, o para acompañar al sonido de la lluvia en una tarde
de septiembre sin mejores planes que una novela y una lámpara.
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