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Texto:
Ángel Muñoz
No
me cansaré desde estas páginas de reivindicar el papel fundamental
que desempeñan las nuevas pequeñas editoriales. Impedimenta es de
lejos una de mis favoritas, descubren nuevos y brillantes talentos,
presentan clásicos desconocidos para la mayoría (ya lo vimos en El
Caballo Amarillo, de Savinkov) y nos descubren facetas no siempre
bien conocidas de los grandes genios.
Dickens sintió toda su vida una enorme atracción por lo macabro, lo
fantasmal y lo siniestro, y junto a sus inolvidables novelas y sus
ensayos y artículos, cultivó el género del cuento de fantasmas con
un talento gótico insuperable. Para Leer Al Anochecer nos
ofrece una selección de trece relatos, los mejores del genio en este
género, publicados en medios ingleses de su época.
Anuncios del Más Allá en escenarios espectrales en “El Guardavías”;
peticiones de justicia desde el territorio de ultratumba en “El
Juicio Por Asesinato (con un pellizco de sal)”; excursiones oníricas
de la mano de extrañas amistades infantiles en “La Casa Encantada”;
mezquindades ocultas y asesinatos miserables tamizados por una
atmósfera densa y asfixiante en “El Fantasma En La Habitación de
La Desposada”;
una nota de humor un tanto surrealista en “Fantasmas de Navidad” y
“Cuatro Historias de Fantasmas”; jóvenes damas modelos aparecidas
para ser modelos de pintores en “El Retratista” …
Trece cuentos en los que la inigualable literatura de Dickens fluye
viva recreando de manera vivísima escenarios lóbregos, costumbres
románticas e historias maravillosas. Como reza la contraportada de
libro de manera acertadísima, puro talento gótico.
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