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Texto: Tomás
Sendarrubias
Hace ya unos siete años que el niño mimado de la actual
Casa de las Ideas hizo su aterrizaje, tras pasar por la serie de
autor Alias, en una de las series con más historia y
trasfondo de Marvel, ni más ni menos que Los Vengadores… y en
poco más de seis números, destruyó la formación clásica del grupo y
abrió el camino a una nueva era para los cómics de Marvel. Bendis
llegó a Marvel en un momento en el que cada una de las colecciones
iba por su lado, creando una multitud de pequeñas realidades sin
relación entre ellas. Bendis dedicó todos sus esfuerzos a romper ese
aislamiento, y con Dinastía de M, también con Oliver Coipel a
los lápices, abrió la caja de los truenos, redefiniendo el destino
de los mutantes (las colecciones derivadas de la Patrulla-X) y
lanzándose en una larga metatrama que se ha desarrollado en los
últimos siete años. A Dinastía de M (y su particular
landscape, Diezmados) la seguiría la Guerra Civil
de Mark Millar y Steve McNiven, que daría pie a un nuevo horizonte
para Marvel, La Iniciativa. Con Invasión Secreta, obra
de Bendis y Leinil Francis Yu, se daría la estocada al anterior
panorama, iniciándose así el actual, Reinado Oscuro, que ha
mostrado el lado más siniestro del Universo Marvel, con varios
villanos ocupando posiciones de poder y con Norman Osborn, el
archienemigo de Spiderman conocido como “El Duende Verde”, al frente
de todos ellos.
Ahora, con Asedio, Marvel cierra tanto Reinado
Oscuro como esta línea de sagas y panorama, narrando la
confrontación definitiva entre los héroes y Norman, con el sitio de
Asgard, la ciudad de los dioses escandinavos (situada en estos
momentos dentro de Marvel flotando sobre Broxton, Oklahoma, por obra
de Thor y de Joe Michael Straczynski) como telón de fondo. Al
contrario que el resto de las sagas anteriormente comentadas, que
tuvieron largas duraciones, Asedio transcurre en tan sólo
cuatro números, y a un ritmo vertiginoso, pues son muchas las
subtramas que recorre Asedio, desde la evolución de la locura
del propio Osborn a la resolución de las tramas centradas en el
origen y el poder del Superman esquizofrénico de Marvel, el Vigía,
pasando por la reunión del Capitán América original con los
Vengadores, o el regreso de Thor a Asgard.

A ritmo de vértigo, Bendis narra una historia de conflicto
y batalla, simple pero completa, y sobre todo, muy entretenida. Esta
vez no hay dudas morales, como en Guerra Civil, ni giros y
contragiros (aunque de mala calidad) como en Invasión Secreta.
Aquí lo que tenemos es una lucha tras otra, y cada una en un
escenario más mítico, con los dioses asgardianos como secundarios de
excepción, aportando a la historia una buena cantidad de épica (nada
como ver a Thor, los Tres Guerreros o a Balder, además de una buena
cantidad de guerreros con espadas para favorecer la esta sensación).
Como ya pudimos ver en Dinastía de M, Bendis ha
encontrado un acompañante de excepción en el detallista, a la par
que espectacular Oliver Coipel, responsable junto al ya mencionado
J.M. Straczynski de la revitalización del personaje de Thor, y el
diseño de la actual versión de Asgard y sus pobladores. Coipel
alcanza en cada una de las viñetas un increíble equilibrio entre
contundencia y dinamismo, lo que le da a Asedio una
particularísima calidad, a la altura de la habilidad mostrada, por
ejemplo, por el brasileño Iván Reis en La Noche Más Oscura,
convirtiéndose Coipel en uno de los referentes del actual panorama
del cómic actual.
En resumen, una historia sencilla pero dinámica, que nos
devuelve a los aficionados al cómic de superhéroes el espíritu
clásico de las viejas historias que en su día se convirtieron en
mitos, y además, sirve de preludio de una “nueva” vuelta de tuerca
al Universo Marvel, un nuevo landscape que tendrá como
revelador nombre… ni más ni menos que La Era Heróica…
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