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Texto: Tomás
Sendarrubias
Después de los acontecimientos de Batman: RIP y
Crisis Final, por obra del genial Grant Morrison, Batman ya no
está en Gotham City, y la ausencia del Murciélago está causando que
el caos se adueñe de nuevo de la ciudad.
Con este sencillo trasfondo, DC Comics lanzó en Estados
Unidos, tras terminar Crisis Final, la miniserie de tres números
titulada La Batalla por la Capucha, cuyo título no podía ser
más explícito sobre lo que nos vamos a encontrar en su interior:
Bruce Wayne ya no lleva el manto del Murciélago, y alguien debe
sustituirle. Así, y mientras la ciudad de Gotham se ve sacudida por
una guerra de bandas como no se había visto en mucho tiempo,
provocada por un viejo enemigo del Murciélago que parece haber
vuelto de entre los muertos y cuya primera acción es destruir el
propio manicomio de Arkham y liberar a sus internos, varios
pretendientes surgen para llenar el vacío dejado por Batman, y no
todos ellos están preparados para lo que eso significa.
En los tres números de La Batalla por la Capucha
(que en España están siendo publicados por Planeta dentro de la
colección regular de Batman, en los números 31 y 32) podemos
asistir al desfile de todo el elenco de secundarios de Batman,
tanto héroes (Nigthwing, Robin, Cazadora, Escudera, Damien Wayne…)
como villanos (el Pingüino, Dos Caras, Killer Croc, Hiedra
Venenosa…), algunos con papeles importantes y otros como apariciones
puntuales, aunque la historia se centra sobre todo (como no podía
ser de otra manera) en los tres cuatro herederos naturales de Batman,
los tres jóvenes que han ocupado sucesivamente el papel de Robin (Dick
Grayson, Jason Todd y Tim Drake) y su hijo con Talía Head, Damien.
Aunque La Batalla por la Capucha es una historia
simple y dinámica, realmente no es más que un interludio entre las
dos etapas que Grant Morrison está realizando en la franquicia del
Murciélago, la que acabó con Batman RIP y Crisis Final
y la que comenzará tras la serie aquí comentada y que tendrá por
título Batman y Robin. Por algún motivo, Dan DiDio decidió
dejar no sólo los lápices de la miniserie, sino también su guión, en
manos de un dibujante, Tony Daniel, y aunque este consigue en estas
páginas algunos de sus mejores lápices (hay viñetas del conflicto
entre Nightwing y Jason Todd realmente impresionantes), de momento
carece de los recursos que otros guionistas profesionales hubieran
tenido para narrar una historia tan importante como debería haber
sido la discusión por quién será Batman. Es por ello quizá que la
historia peca de excesiva sencillez, sin grandes giros argumentales
ni sorpresas (el propio final era previsible desde que se supo el
título) y no alcanza la calidad que se requeriría para una historia
de esta envergadura. De hecho, tanto por desarrollo como por trama,
La Batalla por la Capucha termina pareciendo un remake
de una vieja y extensa trama que tuvo lugar hace muchos años en las
páginas de las diferentes colecciones del Murciélago, y que tuvo por
nombre genérico La Caída del Murciélago, en la que tras ser
herido gravemente por un villano llamado Bane, Bruce Wayne cedía el
manto de Batman a uno de sus aliados, Jean-Paul Valley, conocido
como Azrael, el cual enloquecía y al que finalmente, Wayne y sus
aliados tendrían que enfrentarse para recuperar el Manto del
Murciélago.
Sin embargo, DC no dudó en rodear La Batalla por la
Capucha de toda la parafernalia propia de las grandes sagas, y
así, surgieron toda una plétora de series limitadas y números
únicos, algunos con mayor fortuna y calidad que otros. Entre ellos,
destaca con luz propia en one-shot titulado Arkham Assylum,
con guión del genial David Hine y dibujos de Jeremy Haun, en los
que se nos presenta a los pacientes secretos del director del
manicomio, con historias realmente aterradoras. Mención aparte
merece también la miniserie de tres números Oráculo: La Cura,
con guiones de Kevin Van Hook y unos dibujos de inequívoco sabor
español, con lápices del catalán Julián López y el asturiano
Fernando Pasarín, y tintas del también español Bit. Junto a ellas,
otras historias más pasables han sido la miniserie Azrael: La
Muerte del Caballero Oscuro (Fabian Nicieza y el inefable
Frazier Irving), los especiales Gotham Gazette: Batman Muerto
y Batman Vive; y los one-shot Man-Bat (Joe Harris y
Jim Calafiore), La Red (Fabian Nicieza y Jim Calafiore),
Underground (Chris Yost y Pablo Raimondi) y Comisario Gordon
(Royal McGraw y Tom Madrake). Cada una de estas historias aporta
nueva información a cómo sobrevive Gotham a la ausencia de su
protector, pero realmente, ninguna es imprescindible (aunque las dos
primeras sean muy recomendables).
En fin, La Batalla por la Capucha es un intento de
macroenvento con más nombre que contenido, pero que aún así, resulta
bastante entretenido y sencillo de seguir. Sin complicaciones.
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