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Texto: Ángel Muñoz
Una auténtica obra de arte. Eso es lo que nos deja en El
Evangelio de Judas Alberto Vázquez, reconocida con todo
merecimiento con el premio al mejor dibujo del último Salón del
Cómic de Barcelona.
Fue a principios del 2006 cuando comenzó a darse a conocer
el personaje de
la ardilla Judas,
protagonista del álbum que nos ocupa, en una serie de páginas
publicadas en Fanzine enfermo entre otras publicaciones. Consistían
en una serie de fábulas en las que los personajes, animales
antropomórficos, daban rienda suelta a sus obsesiones y pulsiones a
través de argumentos enrevesados y surrealistas en los que Vázquez
planteaba su magistral dibujo además de cómo un soporte, como un
apoyo vital a los momentos por los que atravesaba la historia. En
ese mismo año, nuestro autor publicaba en Astiberri Psiconautas,
álbum con el que se cruzan algunos personajes en El Evangelio de
Judas.
El Evangelio de
Judas
no sólo es una recopilación de aquellas páginas publicadas hace un
par de años, se retoman algunas de esas historias y a través de
otras inéditas se consigue la unidad necesaria y el hilo argumental
para construir esta maravilla.
El pájaro narrador, Jeremías, nos cuenta las andanzas de
una ardilla, Judas, callada, introvertida, apasionada del dibujo y
dominada por querencias psicotrópicas. El libro está poblado por un
vasto universo de personajes secundarios realmente jugosos;
maravilloso Jesús – Cristo, y el sabio Gran Maestro, delicioso el
amigo de Judas, Vergel y el sapo Christian. En su compañía se van
desarrollando historias que, como toda buena fábula, puede que no
tengan moraleja, pero en las que se reflejan las miserias de nuestra
sociedad y unos sentimientos y emociones muy humanas y a flor de
piel. Con unos escenarios no menos fantásticos y oníricos que estos
disparatados personajes, Mimolandia o el Laberinto de
la Falsa
Felicidad, Alberto Vázquez aborda temas tan profundos como la
religión y sus cadenas, las frustraciones y esclavitudes que de ella
derivan, el arte y sus circuitos, la soledad, el desengaño, la
locura y el asilamiento, los anhelos reprimidos, los esqueletos que
muchos guardamos en los armarios.
Desde luego, el dibujo es lo realmente impactante de esta
obra. Es realmente impresionante como Alberto Vázquez plantea unos
juegos gráficos que apoyan en todo momento el hilo argumental
realzándolo de forma impecable como una buena banda sonora puede
hacer con determinadas escenas de una película. Bebiendo de la
estética del grabado antiguo, Vázquez utiliza diferentes materiales
(inta china, pincel…) , realiza collages, viñetas rococós… incluso
el mismo Judas adapta diferentes formas según en qué momento de la
historia se halle, llega incluso a ser un auténtico cartoon,
sin dejar de adivinarse nunca que se trata de nuestro protagonista.
Una joya. Seguramente una de las mejores novelas gráficas
del año, un MUST para los amantes del dibujo, de la literatura, para
los amantes de la pura belleza.
www.albertovazquez.net |