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Texto: Ángel Muñoz
Estamos de enhorabuena con la racha del genio Robert Crumb. Desde
hace un par de años, la legión de entusiastas seguidores del icono
de la contracultura americana podemos disfrutar de casi dos entregas
anuales. Si desde estas páginas reseñamos hace tiempo el completo y
exhaustivo recopilatorio de reflexiones e historias cortas
Recuerdos y Opiniones, y un poco más tarde otro buen puñado de
historias escogidas del inefable Mr.
Natural,
desde su retiro en la campiña francesa, Robert Crumb, en su plena
madurez personal y artística, aborda temas realmente profundos, con
un acierto y enfoque que no hacen más que desvelar cada vez más el
gran genio que bulle tras las gafas del nervioso hombrecillo, y nos
regala un volumen sobre Franz Kafka y nada más y nada menos que otro
sobre el Génesis.
Coincido plenamente en los motivos que esgrime Crumb para acercarse
a plasmar con su inconfundible trazo los capítulos del Génesis.
Hay que ser muy corto de miras para no acercarse a esta increíble
obra pensando que es cosa de curas, asunto religioso y pacato. He
leído el Génesis con anterioridad, así como la Biblia, y lo
recomiendo encarecidamente, tanto como el resto de libros sagrados,
sobre todo las partes primitivas, el Pentateuco de la Torá y este
Génesis que nos ocupa. Acercándose a ellos con la mirada
objetiva y tranquila, realmente impresiona reparar que es el único
libro que no se ha relegado al olvido, sino que ha sido leído,
interpretado y difundido sin interrupción desde hace más de 3000
años; que en él se basan los tres libros sagrados de las tres
principales religiones occidentales, Islam, Cristianismo y Judaísmo,
que, guste o no, están en la base de gran parte de nuestra cultura.
Asusta pensar en los cientos de matices perversos que pueden manar
de una mala e interesada interpretación de estos textos, como vemos
desgraciadamente día a día, al tomar el texto como ley y pensar en
Israel realmente como la tierra otorgada por Dios al pueblo hebreo,
con las consecuencias que todos sabemos.
Crumb no añade ni una sola palabra al Génesis, salvo en
partes demasiado complejas y farragosas para el lector en las que
transforma el texto a un lenguaje más comprensible, y también acorta
otros fragmentos, pero realmente, este volumen es el Génesis
bíblico puro y duro, ilustrado por el genial trazo de Crumb. Todas
las impresionantes historias de violencia divina, el Diluvio, la
destrucción de Sodoma, la muerte de Onán por no acostarse con la
mujer de su hermano, las matanzas de los hijos de Jacob, Leví, Judá
y Simeón entre las ciudades que se atreven a afrentar la honra
judía. El origen de Israel, de sus doce tribus, de sus actuales
ciudades, la circuncisión al octavo día como símbolo de pertenencia
al pueblo hebreo ordenada por Dios. Los enredos incestuosos, las
competiciones entre mujeres y concubinas, sirvientas y hermanas para
dar hijos a la estirpe de Isaac, de Jacob, de Abraham, … entre Sara
y Agar, las inquinas fraternales, Caín y Abel, Jacob y Esaú …
Una maravillosa historia, que 3000 años después nos llega en una de
sus miles de versiones, una versión magnífica. Una historia que
invita a la reflexión a cada página, y a disfrutar con las
exquisitas ilustraciones del inconfundible Robert Crumb.
Imprescindible.
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