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Texto: David Esteban
Cada vez alucino más como consigo leer buenos comics sin
tener ni idea, y es que, como ya habréis adivinado, yo solo trato de
animaros a leerlos, lejos de mi cabeza está la de ser un crítico,
eso lo dejo únicamente para los que saben del tema ... y yo no soy
uno de ellos ni de lejos. Bueno pues como os iba contando estaba
colocando las últimas cajas de mi mudanza cuando apareció como por
arte de magia este volumen de “Maus”. Siempre me ha interesado el
tema de la II Guerra Mundial y, como no, del holocausto, unidos como
uña y carne para desgracia de la raza humana, pero no voy a
filosofear sobre el tema y deciros que es una oportunidad de conocer
lo que ocurrió en los campos de exterminio nazi de primera mano,
(todo lo ocurrido lo narra un superviviente del holocausto), desde
el inicio y el ingreso de los judíos en guetos, a la dura existencia
en los campos, todo narrado con un detalle escalofriante, en muchos
capítulos (he dado gracias al autor en la representación de las
personas en forma de animal) se representa una crueldad y vileza
humana inimaginable que me han revuelto las tripas .... además no
solo se queda en esto el comic, sino que paralelamente nos narra las
relación de un padre y un hijo, un poco de humanidad en medio de la
mayor irracionalidad hecha por el ser humano.
Bueno lo siguiente que hice (y he de decir que me he
sensibilizado mucho con el tema) es recomendárselo a todos mis
amigos y bueno, como eso es lo que os considero, os lo recomiendo a
todos vosotros.
Por cierto el comic no era mío así que le doy la gracias a
mi colega David que él si que sabe de comics.
A continuación
os paso la parte técnica que he recopilado de diferentes sitios en
la web:
“La verdad es que Maus es un libro que uno no puede dejar, ni
siquiera para dormir. Cuando dos de los ratones hablan de amor, te
conmueve; cuando sufren, lloras. Poco a poco, a través de este
relato compuesto de sufrimiento, humor y los desafíos cotidianos de
la vida, uno queda atrapado por el lenguaje de una antigua familia
del este de Europa, y es arrastrado por su ritmo suave e
hipnotizador. Y cuando uno acaba Maus, se siente triste por haber
abandonado ese mundo mágico..."
--Umberto Eco, escritor (El nombre de la rosa)
Maus está considerado unánimemente por
la crítica como uno de los mejores comics de la historia. Además, se
trata de uno de los escasos comics que no sólo trascendido al gran
público, sino que lo hizo con un reconocimiento notable: recibió uno
de los prestigiosos Premios Pulitzer en 1992, una beca de la
Fundación Guggenheim y dio lugar a una exposición en el Museo de
Arte Moderno de Nueva York.
La traducción: tras leer el cómic hay una
pregunta habitual: "¿Por qué habla mal Vladek, el padre de Art
Spiegelman?". Esta es la respuesta de la editorial: "Aunque tanto el
traductor de Maus como su corrector y editor conocen perfectamente
la diferencia entre los verbos ser y estar, el que no parece
conocerla en la obra es un único personaje: Vladek Spiegelman,
personaje de origen polaco y que ha llegado a los Estados Unidos
siendo ya adulto. Por ese motivo, no domina perfectamente la lengua
y comete los errores típicos de todo extranjero que no domina un
idioma, y que, en español (que es el idioma que nos ocupa), pasan
por la confusión de géneros, las dificultades para entender la
diferencia entre ser y estar (diferencia que no existe en otros
idiomas) o el uso de los modos verbales (cambiando, por ejemplo
subjuntivos por indicativos), por mencionar unos pocos. Dado que ese
rasgo está presente en el texto original (evidentemente con errores
típicos del inglés) una buena traducción no hubiera sido tal si
hubiera obviado un rasgo tan característico del personaje." En el
tomo no se menciona nada al respecto, por lo que es normal que el
lector se extrañe. El propio Spiegelman indicó al editor durante el
Salón del Cómic de Barcelona 2002 que cuando hicieran una nueva
edición, añadieran una nota al respecto para aclarar este punto, tal
y como se ha hecho en otros países.
La reproducción de la cubierta: El lector observador podrá apreciar
que la reproducción de cubierta no es todo lo buena que debiera,
notándose en la contraportada el pixelado de la imagen. Según el
editor de la obra, Jaime Rodríguez, después de prometerle el agente
de Spiegelman durante meses que les enviaba el material para la
reproducción de la cubierta, y de hacerles perder la salida del
libro durante el Salón del Cómic de Barcelona 2001 (fecha para la
cual se anunció inicialmente), les confesó que no tenía ninguna
transparencia y les dijo que escaneasen la edición original, sistema
que -obviamente- no permite la misma calidad y ha motivado la
defectuosa reproducción de la edición española. Durante la visita al
Salón de Barcelona 2002, el propio Spiegelman le comentó al editor
que no estaba satisfecho con la cubierta y tras exponerle Rodríguez
las causas, el autor le dijo que, para próximas ediciones, él mismo
se ocuparía de conseguir que obtuviera la transparencia para mejorar
la reproducción.
(La explicación del editor sobre estos temas se puede encontrar en
gritos.com/comiceuropeo, en un mensaje del día 14/mayo/2002 a las
08:36h)

Art Spiegelman nació el 15 de febrero de 1948 en Estocolmo, aunque
creció y se educó en EE.UU. Tras estudiar arte y diseño, en 1966
comenzó a trabajar en la Topps Gum Co., empresa con la que colaboró
durante casi 20 años y para la que creó ilustraciones para pegatinas
y cromos, entre otros productos. De esa época datan por ejemplo sus
ilustraciones de La pandilla basura. Coetáneamente, se inició en la
publicación de comics underground, en el que ya comienza a explorar
los convencionalismos expresivos del propio medio. También colabora
en el magazine de culto «Witzend», donde algunas estrellas como
Wally Wood, Berni Wrigthson o Vaughn Bodé desarrollan su faceta más
personalista.
A partir de 1975, y después de regresar a Nueva York tras una
temporada en San Francisco, comienza a trabajar para diversas
publicaciones, como New York Times, Village Voice y
Playboy, entre otros. Un poco más tarde, comienza a trabajar
como profesor en la School of Visual Arts y en 1980, funda junto con
su mujer Françoise Mouly la revista Raw. Se trata de una
publicación en formato tabloide de clara intención experimental, en
gran medida centrada en los propios convencionalismos de la
historieta corno lenguaje, a la vez que receptora de las más
innovadoras firmas del panorama norteamericano e incluso europeo: Tardi, Swarte, Gary Panter, Ever Meulen, Muñoz y Sampayo, Martí o
Charles Burns son algunos ejemplos. Raw influyó en el
concepto, diseño y publicación de las revistas de comic pero, sobre
todo, consiguió el suficiente prestigio como para despertar la
atención del no lector habitual de historieta, y fue en sus páginas
donde se publicó originalmente Maus, en forma serializada.

En 1986, la editorial Pantheon recopila en un tomo la primera parte
de Maus, que tendrá que esperar 5 años más hasta ver su
finalización con un segundo tomo en 1991. Un año más tarde, en 1992,
se le otorga el prestigioso premio Pulitzer por esta obra. En la
actualidad Spiegelman es portadista, colaborador y editor adjunto
del New Yorker.
(Texto remezclado del dossier de prensa de la editorial y el
artículo de Yexus aparecido en Diario Montañes -10/dic/01-)
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