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Texto: Alberto Rodríguez
Muchos de los cuentos infantiles de siempre, inicialmente
fueron concebidos para todos los públicos. Al no existir el término
“censura editorial”, los autores hacían uso de la
crueldad y violencia que estimaban necesaria para alcanzar el
fin deseado en sus historias, la moraleja correspondiente.
Con el paso de las décadas, en días en los que se presume
de una sociedad más civilizada (nada más hay que ver los contenidos
de la TV, para ver lo “civilizados” que somos) los cuentos fueron
edulcorándose, orientándolos a los más pequeños de la casa. Y fue
Walt Disney, quien terminó de empalagarnos dichas historias,
colocando tonelada y media de golosinas sobre ellas y creando toda
una industria de producciones cinematográficas, con versiones con
las que hemos crecido, dados de la mano.
Tal es el punto de distorsión, de los cuentos clásicos que
conocemos hoy, que cuando nos mencionan un personaje,
inevitablemente nos viene a la cabeza la historia homóloga de Disney,
con su imagen correspondiente. Este es el caso también de Peter
Pan.
Es uno de los cuentos más versionados en el cine de los
últimos años. Incluso su creador, J. M. Barrie, ha tenido su propio
homenaje en la película Descubriendo Nunca Jamás, donde
Johnny Deep le daba vida y se captaba el momento de inspiración de
su obra más conocida.
De las versiones de Peter Pan, podemos decir que,
unas son mejores, otras, peores, pero todas ellas con un poso común:
la estética e historia contada por Walt Disney.

Fue entonces, cuando llegó el dibujante y guionista,
llamado Régis Loisel. Este artista, ya reconocido en Francia por sus
obras anteriores (La búsqueda del Pájaro del Tiempo y
Fiestas Profanas), cerró los ojos e imaginó la historia de
Peter Pan, con personas de carne y hueso. Después abrió
los ojos, y decidió introducir una gran dosis de realidad a la
historia, dotando su mundo de una credibilidad, y crudeza nunca
vista en otras versiones.
El resultado de la colección creada por Loisel, es una
innovadora versión de Peter Pan,
una reinvención de la historia que
sitúa la acción en el Londres de finales del siglo XIX. En
esta historia se respira la decadencia de la parte menos favorecida
de la sociedad londinense: prostitutas, alcohólicos, maltratadores,
pobres, huérfanos. Todos ellos, nos ponen a los lectores los pies en
la tierra, mostrando una vida agria, sin ilusiones, sin ambiciones.
Un mundo en el que no hay lugar para la infancia.
Un mundo del que los niños quieren huir, lejos, muy lejos,
para no regresar nunca más.
Nunca Jamás,
es el lugar ideal donde quieren
vivir todos los niños, el otro escenario de esta historia. Un sitio
donde las leyendas y aventuras son la savia que da vida a toda una
gama de seres mitológicos que conviven y luchan
con indios y piratas. Una sociedad en continuo conflicto,
pero en el que aún se puede soñar, tener esperanza, y olvidar las
desgracias del otro mundo, a veces no tan real.
La diferencia fundamental, de la sociedad infantil
residente en el Nunca Jamás de Loisel, respecto a la versión
ya conocida, consiste en el
tratamiento que se hace de los rasgos típicos de la niñez. A lo
largo de los sucesos que allí acontecen, se puede ver: amor e
inocencia, pero también se observan acciones egoístas y crueles, con
toques oscuros, que sorprenderán al lector acostumbrado a un mundo
de luz y color en los cuentos.
En este paraíso de hadas muy carnales, sirenas perversas y
duendes sabios, nos asaltarán pesadillas cruentas, dudas sobre la
realidad que creíamos conocer, descubriendo además, porqué Peter
Pan nunca crecerá.
Los primeros números del Peter Pan de Loisel, fueron
publicados en España por Norma. Una vez descatalogados, Glénat
adquirió los derechos, publicando los últimos números de esta obra y
reeditando los primeros, de tal forma que, actualmente se puede
disfrutar de toda la obra, en una bien presentada tapa dura.
El dibujo está completamente a la altura de la historia.
Para los que no conozcan a Loisel, solo decir como carta de
presentación, que lleva más de treinta años realizando obras de
reconocimiento internacional, habiendo colaborado incluso con
Disney, en la animación de Mulan y Atlantis.
Incluso en uno de los volúmenes de esta obra, podréis disfrutar de
algunos bocetos y estudios de los personajes, que harán las delicias
de los más detallistas.
Resaltar por último, la relación constante que mantiene el
autor a lo largo de los seis tomos, entre el Londres de la realidad, con el
Nunca Jamás de la fantasía.
La historia contiene una serie de sorpresas bastante
buenas, en la que se incluye un desenlace final asombroso al relato.
Eso sí, abierto, porque a pesar de lo que pensábamos, este no es un
cuento con moraleja.
Editorial Glenat. Colección Peter Pan de Loisel:
- Londres.
- Opikanoba.
- Tempestad.
- Manos Rojas.
- Garfio.
- Destinos. |